Política

Los 15 casos de reactivación económica que tiene Alberto Fernández en su escritorio

Alberto Fernández encabeza el anuncio de inversiones en el complejo industrial Visuar

El plan podría llamarse “ganar tiempo", porque de lo que se trata es de llegar a marzo/abril, cuando el campo empieza a liquidar las cosechas de maíz y soja y los dólares fluyen en las arcas del Tesoro. Hasta entonces, con una drástica caída de reservas que retroalimenta la crisis de confianza, al Gobierno no le queda mucho más que mantener la rueda girando con una promesa de futuro en la que el Presidente confía.

“Timón firme que salimos”, aseguran cerca de Alberto Fernández, quien ya tiene sobre su escritorio 15 casos de reactivación económica para ser anunciados, una forma de mostrar que la máquina ya se puso en marcha, aún en la peor caída de la actividad que se tenga memoria, no solo en la Argentina sino en la región y en el resto del mundo.

Son casos de distintos rubros de la economía, que exigen inversión privada y requieren importación de insumos que el Estado se compromete a realizar porque, en líneas generales, son plantas que se reactivan -o directamente nuevas- con exigencias tecnológicas de última generación, que no podrían producir si las fronteras están totalmente cerradas. El dato es que necesitan de la gestión puntual del funcionariado local.

Desde una nueva planta para la construcción de buques en Mar del Plata y una empresa que en Dock Sud proyecta una inversión para mejorar la calidad de los combustibles de Brasil, hasta una nueva planta para drogas de alta potencia en Pilar y una compañía en Ramallo para refinar glicerina cruda, pasando por una empresa global de detergentes o una fabricante de cosechadoras nacional que volvería a ponerse en marcha y otra PyMe de San Martín que se pondrá a producir garrafas con tecnología de vidrio, haciéndola mucho menos pesada que la tradicional, los casos que están en carpeta para ser anunciados entusiasman al Presidente y lo hacen mostrarse optimista, a pesar del difícil presente.

Algunos ya se hicieron, como el lanzamiento de una nueva caja de transmisión de Volkswagen en Córdoba, o un plan de inversiones de Unilever para sanitizantes, o la nueva línea de producción de Frontier (Nissan) o la inauguración de una línea de lavarropas LG en Avellaneda, también el lanzamiento del nuevo Peugeot 208 y el plan de inversión de Cervecería Quilmes para producción local. Otras esperan el cierre final de la inversión y la coordinación de la agenda presidencial para concretar el acto.

“Nuestra misión es generar las condiciones para el proceso de reindustrialización que vendrá después de la pandemia”, explican en Presidencia. Y aseguran que “la política industrial del Gobierno es caso por caso, un esfuerzo micro de ocho o nueve meses por cada empresa o industria hasta que llegue a producir. Nuestra tarea, en definitiva, es estar al lado del patrón que necesita valentía para hacerse cargo de 200 CUIL en estas condiciones donde, está claro, cerrar es más fácil”.

En medio de la pandemia, el objetivo fue hacer un esfuerzo de asistencia. Ya hubo cinco ediciones del Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) con ayuda del Estado para abonar los sueldos de los empleados y, el último, facilitando también préstamos con bonificación en el caso de que aumenten la plantilla de trabajadores. Hasta superar la restricción externa de una sociedad que demanda más dólares de los que produce, el modelo pasa por facilitar el capital de trabajo, brindar tarifas energéticas que sean viables para la producción, dar tasas de interés bancarios razonables y dejar claro “los lineamientos que hagan sustentable una macroeconomía futura”.

Alberto Fernández - ARSAT
Algunos anuncios de inversiones ya están hecho. De aquí a fin de año esperan hacer uno por semana, por lo menos.

Un funcionario que trabaja a destajo para que las empresas se pongan a producir le contó a Infobae que no mira las estadísticas del INDEC, sino el informe diario que a las 21 entrega CAMMESA con el consumo de energía eléctrica de la industria. Dice que en agosto fue de 2.8% por debajo que el mismo mes del 2019. Y que setiembre va a dar igual a setiembre del año pasado.

Cuenta que el 19 de abril de 2020 estuvo 46% por debajo, que fue “el peor momento de la historia de la industria en dos siglos". Y es muy optimista de cómo va a estar ese consumo dentro de un año. “Más de 10% de lo que estamos ahora, seguro, incluso más”, confía. Agrega que “cuando los trabajadores de una fábrica vean que en lugar de despidos entra personal en la fábrica donde trabaja, se va a comprar unas zapatillas, cambiará el televisor y se comprará una moto. Así volverá al círculo virtuoso del consumo”.

Mientras tanto, hay que intervenir en el corto plazo. Cerrar el debate interno sobre la reducción temporaria de retenciones, que aún está lejos de haberse saldado. Conseguir un préstamo con garantía del swap chino para superar la crisis de reservas. Y, sobre todo, encarar la negociación con el FMI, que obviamente exigirá condiciones. ¿Alcanzará para poner la Argentina de pie, como fue la promesa de campaña? Todavía es difícil saberlo.

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