Política

La historia del avión derribado en Panamá un día después del atentado en la AMIA: el FBI busca a un sospechoso

El FBI pide información de Ali Hage Zaki Jalil, un ciudadano de origen libanés, con ciudadanía venezolana.

La aeronave de la empresa Alas Chiricanas había despegado a las 16:30 (hora local) del aeropuerto de France Field, en la provincia de Colón, y se dirigía al aeropuerto internacional de Panamá. Apenas diez minutos después del despegue, explotó en el aire. Fue el 19 de julio de 1994, apenas 24 horas después del atentado en la AMIA. La mayor parte de las víctimas eran integrantes de la comunidad judía. La investigación local tuvo varias idas y vueltas, sin avances significativos. La justicia argentina hizo su propia pesquisa, resumida en un legajo reservado. A más de 26 años, el misterio sigue abierto. El FBI acaba de pedir información sobre un ciudadano de origen libanés, con ciudadanía venezolana. Se trata Ali Hage Zaki Jalil, de unos 52 años. Según la información difundida por la agencia estadounidense, se trata de un piloto de aviones, aficionado al paracaidismo, con antecedentes penales por tráfico de armas.

En el atentado de Alas Chiricanas, el peor de la historia de Panamá, murieron 18 pasajeros (12 de la comunidad judía), dos tripulantes, y un hombre cuyo cuerpo nunca fue reclamado. El FBI concluyó que se trataba de Ali Jamal, quien viajaba en la tercera fila del avión y activó la bomba en pleno vuelo.

El ex juez federal Juan José Galeano investigó el hecho en paralelo, por la cercanía temporal con el atentado en la AMIA. Toda la información reunida quedó almacenada en el legajo 278.

En Panamá, la investigación la comandaba el entonces fiscal primero superior del Primer Distrito Judicial, Juan Antonio Tejada (h). En un primer intercambio de información, vía exhorto, el fiscal reveló que había dos hipótesis: un atentado contra la comunidad judía de un grupo terrorista conocido como “ANSAR ALLAH”, o un “ajuste de cuentas” contra una persona “posiblemente involucrada con los cárteles de la droga colombiana”.

En el expediente judicial figura el comunicado original del grupo “ANSAR ALLAH” adjudicándose los atentados en Panamá y Buenos Aires. El mensaje se distribuyó en las ciudades de Beirut y Sidon y se publicó el 23 de julio de 1994, cuatro días después del atentado, en el diario libanés “An-Nahar” -el mismo donde la Jihad Islámica se adjudicó el atentado a la Embajada de Israel- bajo el título “La organización Ansar Allah anuncia la destrucción del centro judío en la Argentina”.

Panamá atentado AMIA
El comunicado publicado en un diario libanés.

Entre otras cosas, ese comunicado afirmaba: “…que las fuer­zas creyentes han consti­tuido grupos márti­res dentro de los postu­lados que las rodean, los cuales se han infil­trado en las conciencias débiles, y ha comenza­do a actuar en pro de la recuperación de la dignidad islámica y árabe líder de la lucha uni­versal y ha jurado combatir al sionismo y enfrentar­lo en todas partes. Y las dos operaciones de Argen­tina y Panamá no son más que la mejor prueba de este enfren­tamien­to cualquiera fuera el lugar donde se encuentra el sionismo haciendo que se confunda y creando malen­tendidos entre sus filas del sionismo, encabezadas por capitalistas sionis­tas, la arteria vital de la econo­mía sionista y el grupo extraviado de los reli­giosos judíos que hacen confundir a los pueblos”.

En otro párrafo, agregaba que “lo que ha sucedido en la Argentina y Panamá no se para­lizará sino que continuará donde quiera se en­cuentre el sionismo hasta eliminarlo, y hasta que impere la justicia en el mundo y se apli­que la le­gislación islámica en todas partes”.

La investigación judicial determinó que el terrorista suicida Ali Jamal había viajado al menos tres veces entre las ciudades de Colón y Panamá en los días previos al atentado. Siempre con pasaportes falsos. Desde el comienzo se sostuvo que no actuó solo porque "no conocía a nadie, no hablaba ni inglés ni español, y no tenía medios de apoyo visibles”, según consta en la foja 99 del legajo 278.

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La tapa de un diario local anuncia la muerte de 21 personas en el atentado.

En marzo de 2005, el ex juez Galeano envió un exhorto a la Justicia de Panamá para que se siga investigando. “Existen elementos de juicio de interés a los fines de la reapertura de la investigación respecto del atentado perpetrado en fecha 19 de julio de 1994 contra un avión de pasajeros de la empresa Alas-Chiricanas S.A.”, dice ese mensaje. Pero la causa en ese país se terminó cerrando.

En 2017, el entonces presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, recibió una carta del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en la que la informaba que Hezbollah había estado detrás del atentado. El tema fue abordado un año después, durante un encuentro entre ambos mandatarios. Pero la causa judicial recién se reabrió en 2019, según cuenta el diario La Prensa, por una decisión del Segundo Tribunal Superior.

El FBI también abonó la hipótesis de una vinculación entre los dos atentados. Aunque pasaron 26 años, la agencia estadounidense sigue investigando el caso del vuelo 00901.

El 11 de septiembre, de hecho, lanzó un pedido de información sobre un ciudadano de origen libanés identificado como Ali Hage Zaki Jalil. Ese comunicado, acompañado de cuatro fotos, lo describe como un hombre de cabello negro, 1,80 de altura, y unos 91 kilos.

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La agencia norteamericana informó que el sospechoso fue detenido en 1994 transportando diez ametralladoras, con números limados, del tipo Mini Mac 9mm. En su casa se habrían secuestrado otras seis ametralladoras, municiones, detonadores, y cables explosivos similares a los encontrados en el lugar del atentado. También tenía 500 mil dólares y varias radios que transmitían en banda de HF y VHF. Sin embargo, Ali Hage Zaki Jalil quedó en libertad y se fue de Panamá.

Según la información del FBI, que colaboró desde el comienzo en la investigación del atentado, el sospechoso es propietario de “varios bares en la isla de Margarita, (Venezuela), donde podría estar viviendo”.

“Si usted tiene cualquier información con respecto a esta persona, sírvase ponerse en contacto con su oficina local del FBI o con la Embajada o Consulado de los Estados Unidos más cercanos”, reclamó la agencia desde su oficina en Miami.

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El FBI ya había solicitado información sobre un hombre no identificado “del Medio Oriente” de 1,75 de altura y unos kilos. El 27 de mayo de 1994, ese hombre utilizó una tarjeta de crédito robada a un estadounidense para alquilar un Mazda 4×4 en la ciudad de Panamá. Al día siguiente, alquiló un Jeep Cherokee 4×4. El costo de los dos alquileres fue cargado a la misma tarjeta robada. Llamativamente, ambos vehículos fueron abonados cerca del aeropuerto de Tocumen.

El 28 de mayo de 1994, ese mismo hombre no identificado utilizó la misma tarjeta para comprar dos líneas de teléfono. El dato es importante porque el terrorista suicida, Ali Jamal, tenía una radio Motorola P-500 cuando abordó el vuelo de Alas Chiricanas. “Se determinó que el explosivo utilizado estaba en la radio Motorola”, dijo el ex fiscal Juan Antonio Tejada en una entrevista reciente.

El atentado de Panamá fue investigado por la justicia argentina y formó parte de los dictámenes del fiscal Alberto Nisman de 2006 y 2009, confirmaron fuentes de la Unidad Fiscal AMIA. Sin embargo, la causa local terminó archivada. “Para nosotros lo único importante era la relevancia que tenía el grupo terrorista en los dos atentados”, explicó otra fuente que conoce los detalles de aquella trama.

(Diario Judío México e Internacional)

Los familiares de las víctimas del atentado en Panamá realizan un homenaje cada 19 de julio. Este año, el acto fue virtual por la pandemia y contó con la participación de la primera dama de ese país, Yazmín Colón de Cortizo, y los discursos de Ana Karina Smith Cain, nieta de una de las víctimas, y la periodista española Pilar Rahola. “26 años después, el mundo y nuestro país siguen siendo testigos de los dañinos efectos que generan el odio y la discriminación”, dijo el abogado Alberto Levy en la introducción.

Al igual que en el atentado de la AMIA, donde murieron 85 personas, los familiares de las víctimas del vuelo 000901 siguen esperando Justicia.

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