Economía

María Castiglioni: “El problema de hoy es que hay demanda de dólares generada por la incertidumbre”

"El único ajuste sustancial está ligado a la reducción de los gastos de emergencia a las familias, algo que no se puede asegurar dada la debilidad del mercado laboral y la magnitud de la caída del empleo que está habiendo este año"

La economía transita por una brutal crisis de actividad, cambiaria y pérdidas de empleo y aumento de la pobreza, y no se advierten perspectivas de cambio de tendencia, más allá de algún indicador muy parcial y probablemente de carácter transitorio, como registró el Indec en el habitual sondeo de expectativas de los empresarios de la construcción y de la industria para el trimestre que comenzó en septiembre.

Y para peor, al poco tiempo de haber cerrado el ministro Martín Guzmán un “exitoso y beneficioso” canje de deuda con los bonistas internacionales, los nuevos títulos comenzaron a cotizar con bajas sostenidas en una magnitud nunca antes visto en reestructuraciones anteriores, que dio lugar a creciente incertidumbre, suba del índice de riesgo país y caída al mínimo de las reservas de libre disponibilidad en el Banco Central.

Ya previo a que el Gobierno decretara la cuarentena preventiva del COVID-19, en los primeros días de marzo, María Castiglioni, directora de CyT Asesores Económicos, proyectaba en una entrevista con Infobae: “Pese a que este no será un año de ajuste en el sector público, la economía seguirá en la senda recesiva, porque el mayor esfuerzo vuelve a recaer en el sector privado con la carga de más impuestos. Y para el próximo, año electoral de medio término, tampoco”. No sólo no se equivocó, sino que, el escenario fue notablemente peor, y no todo puede atribuir a la irrupción de la crisis sanitaria a nivel mundial, en general, y su manejo en el orden local.

– Previo a decretarse la primera cuarentena, usted alertaba en una entrevista con Infobae que el Plan del Gobierno paraliza las decisiones privadas. ¿Ahora que le sugiere la “hoja de ruta” del ministro Martín Guzmán?

– El ministro de Economía sigue sin presentar un plan integral que permita tener un horizonte macroeconómico para poder tomar decisiones a nivel inversor de un cierto plazo. Hasta ahora las medidas que anunció el Gobierno y la política económica que esbozó el proyecto de Ley de Presupuesto del 2021 genera más dudas que certezas, porque plantean que el gasto público va a seguir muy elevado, que el único ajuste sustancial está ligado a la reducción de los gastos de emergencia a las familias, algo que no se puede asegurar dada la debilidad del mercado laboral y la magnitud de la caída del empleo que está habiendo este año. Por su parte, el presupuesto proyecta un aumento de los ingresos derivados de la reactivación y una carga tributaria aún más elevada de la altísima que ya hay el día de hoy. Aun así, el déficit fiscal rondaría 4,5% del PBI, un nivel altísimo qué va a financiarse en buena medida con emisión monetaria.

El ministro de Economía sigue sin presentar un plan integral que permita tener un horizonte macroeconómico para poder tomar decisiones a nivel inversor de un cierto plazo

En conjunto, la política macroeconómica no permite dar un horizonte de desaceleración de la inflación ni estabilidad cambiaria, lo que se suma a que tampoco se reduce o alivia la carga para el sector privado. Por lo tanto, esa incertidumbre macroeconómica ya se anticipó y de hecho los tipos de cambio alternativos siguen aumentando, a pesar de todas las medidas, lo que hace el escenario muy inestable.

De fondo, los temores tienen que ver con la fragilidad y el desequilibrio fiscal y monetario, ligado a lo fiscal, que hay en este momento. De hecho, no hay un problema de oferta de divisas, si bien es verdad que algunas exportaciones, sobre todo industriales, se vieron afectadas negativamente por la pandemia; lo cierto es que hay un superávit comercial altísimo. Por otro lado, hay menos demanda de divisas por el turismo dada la cuarentena y menos demanda de divisas para pago de deuda del sector público, dada la reestructuración. El problema que hay hoy es que hay demanda de dólares generada por la incertidumbre, o lo que es lo mismo, hay una falta de demanda del peso argentino cuya emisión ha venido aumentando sostenidamente este año y seguirá aumentando el año que viene.

"El problema que hay hoy es que hay demanda de dólares generada por la incertidumbre, o lo que es lo mismo, hay una falta de demanda del peso argentino cuya emisión ha venido aumentando sostenidamente"
"El problema que hay hoy es que hay demanda de dólares generada por la incertidumbre, o lo que es lo mismo, hay una falta de demanda del peso argentino cuya emisión ha venido aumentando sostenidamente"

– ¿Por qué el mercado no recuperó la confianza tras la “exitosa” reestructuración de la deuda pública?

– La reestructuración de la deuda pública, especialmente dado el altísimo nivel de aceptación, podía ser una oportunidad para anunciar un programa económico que, planteando la emergencia en la que está el país, permitiera trazar a un horizonte de normalización. Sin embargo, esto no ha venido ocurriendo. Por el contrario, diferentes medidas económicas y políticas han ido en el sentido contrario. A esto debe sumarse que en temas puntuales han habido muchas idas y vueltas que generan incertidumbre y reducen la confianza en las políticas que va anunciando el Gobierno.

– El Gobierno reglamentó la baja parcial y transitoria de las retenciones a las exportaciones del agro ¿qué cabe esperar?

– La medida más reciente de reducción acotada y transitoria de retenciones a las exportaciones al agro puede llegar a tener algún impacto, en el sentido de que las cerealeras liquiden un poco más de los granos que tienen, aprovechando esta ventana. Sin embargo, no va a tener un impacto muy significativo, y mucho menos un impacto en términos de la intención de siembra para el año que viene, que apunta a ser negativo, es decir, que se espera un nivel más bajo que el de este año. De fondo, lo que marca es que, pese a bajar retenciones parcialmente, los exportadores siguen teniendo una diferencia muy elevada entre el tipo de cambio que reciben y el tipo de cambio que pagan por insumos; y ni que hablar del costo de dolarización; por ello en general tienden a mantener o preservar el valor de sus ahorros en especie.

– ¿Los anuncios de política económica con un horizonte de apenas un trimestre implica carecer de grados de libertad para poder proponer una hoja de ruta de mediano y largo plazo?

– Desde que asumió el actual gobierno, inicialmente con el motivo de la necesidad de reestructurar la deuda, y más adelante con la emergencia debido a la pandemia y las decisiones de la cuarentena, todas las decisiones macroeconómicas y en particular de política monetaria se tomaron con horizontes de muy corto plazo, es decir, decisiones a medida que iban transcurriendo los hechos. Esto puede tener un justificativo, pero es poco recomendable no tener un horizonte, una hoja de ruta desde el punto de vista de la política y luego de la política económica, de hacia dónde se quiere llevar el país, y por lo tanto qué medidas se van a ir tomando en ese proceso. Obviamente, se puede intuir a raíz de esas medidas puntuales cuál sería el rumbo, pero también es cierto que en estos meses hubo algunas idas y vueltas. Para citar un ejemplo, en lo que hace a la tasa de interés en un comienzo hubo una intención de una baja muy fuerte y ahora una intención de que tengan atractivo en términos reales para tentar a los ahorristas de quedarse el peso. Y así, con varios temas, lo que limita las decisiones de los agentes económicos.

Inicialmente con el motivo de la necesidad de reestructurar la deuda, y más adelante con la emergencia debido a la pandemia y las decisiones de la cuarentena, todas las decisiones macroeconómicas y en particular de política monetaria se tomaron con horizontes de muy corto plazo

– ¿Cómo está el tipo de cambio real para el exportador, en el económico del Gobierno están convencidos de que está en un buen nivel histórico?

– En términos históricos, el tipo de cambio real, ajustado por los países con los que Argentina comercia, está en un nivel aceptable, aproximadamente un 40% por encima del nivel que había con la salida de la convertibilidad, y algo más respecto del nivel de diciembre 2015. Sin embargo, está lejos del elevadísimo nivel que alcanzó el peso en 2002-2005, como resultado de la salida de la convertibilidad. Ese altísimo nivel ayudó sobre todo por la vía de sustitución de importaciones, y en menor medida vía exportaciones a muchos productores locales para salir de la crisis. En este momento, con una situación de elevado desempleo y capacidad ociosa, encuentra a la economía con un nivel de tipo de cambio real acomodado pero con escaso margen para la baja, que incluso en algunos sectores, afectados por las retenciones sobre todo economías regionales, los ubica al límite del margen aceptable para exportar.

El problema del tipo de cambio actual a nivel oficial tiene más que ver con un problema de demanda por falta de expectativas sobre la moneda argentina que un problema comercial. De hecho, como ya dije antes, el balance comercial es elevadamente superavitario. Sin dudas con la recuperación de la actividad o en un escenario de crecimiento económico ese superávit se va a ir reduciendo, básicamente por recuperación de importaciones.

"El problema del tipo de cambio actual a nivel oficial tiene más que ver con un problema de demanda por falta de expectativas sobre la moneda argentina que un problema comercial"
"El problema del tipo de cambio actual a nivel oficial tiene más que ver con un problema de demanda por falta de expectativas sobre la moneda argentina que un problema comercial"

– ¿Cree correcto para estimar el tipo de cambio real que hay que sumar el efecto de los precios reprimidos, como el congelamiento de las tarifas, los precios máximos y Cuidados, más el autoajuste de la población por la drástica pérdida de empleos y del poder de compra de los salarios desde el inicio de la cuarentena?

– Esto tiene que ver con la dinámica, más allá de la foto actual. Sin duda, se debe tener en cuenta en las expectativas de inflación a futuro y por lo tanto qué va a pasar con el tipo de cambio real a futuro, la evolución de los congelamientos de precios que se definieron este año ya sea a través de precios cuidados, o a través de congelamiento de tarifas, o a través de otras medidas de emergencia, y obviamente el ajuste que hubo en algunos sectores de servicios que se vieron impedidos de trabajar y que hoy ajustaron sus valores por una decisión de emergencia. Todo esto se resume en las expectativas de inflación, que para el año que viene lamentablemente tanto los consumidores como los economistas no esperan que se desacelere, a diferencia de lo que contempla el Gobierno en el presupuesto. Esto implica que para que el tipo de cambio real no pierda ese nivel aceptable que tiene hoy, necesariamente requiere que el tipo de cambio nominal oficial también vaya ajustando.

En ese sentido, el Gobierno recientemente dio algunos mensajes, esbozando que iría acomodando el tipo de cambio nominal, tal vez no de forma lineal como en los meses previos, pero iba a seguir haciéndolo y obedece en parte a este factor de sostener el tipo de cambio real. También sin duda obedece a la idea de no ampliar la brecha con los demás tipos de cambio. Pero debe recordarse que el Banco Central no puede controlar el tipo de cambio real en el largo plazo, por eso, un esfuerzo exagerado en depreciar el peso a la larga redunda en más inflación.

El Banco Central no puede controlar el tipo de cambio real en el largo plazo, por eso, un esfuerzo exagerado en depreciar el peso a la larga redunda en más inflación

– ¿Esperaba que el Gobierno decidiera no ahorrar los intereses que dejará de pagar por la reestructuración de la deuda, y lo redistribuyera en autorizaciones de otros aumentos de gastos, principalmente para “Desarrollo Productivo”?

El ajuste atrás de la reestructuración de la deuda que implicó ahorro sustancial en intereses en el corto plazo se está volcando a gasto público. Sin duda era una de las presunciones que teníamos, no nos sorprende. Básicamente, la idea del gobierno es que el gasto público no tiene por qué bajar. Personalmente considero que es fundamental aprovechar esos ahorros para ir reduciendo el déficit fiscal que este año va a cerrar según el propio gobierno en un nivel récord de más de 10 puntos el PBI teniendo en cuenta intereses.

– ¿Cuánto tiempo puede el Banco Central mantener una política monetaria expansiva para financiar el déficit y luego reabsorber la con instrumentos de regulación monetaria, que ahora dice que va a comenzar a desarmar, cuando las reservas de libre disponibilidad en divisas cayeron a cero o menos?

– La política monetaria expansiva y la reabsorción con Leliq ya está entrando en crisis en estos tiempos. Por eso, la presentación del Presupuesto fue un nuevo golpe a las expectativas, justamente porque marca la dificultad que plantea este escenario para el gobierno. De hecho, las medidas que se tomaron recientemente apuntan a recomponer reservas de libre disponibilidad, y aunque esto lo logren parcialmente, significa ganar tiempo, ya que el problema de fondo es que no se cambió aquello que genera esta dinámica negativa.

– ¿Cuánto puede cambiar el escenario monetario forzando a los bancos a desarmar posiciones en Leliq para que puedan ser tentados a comprar Letras del Tesoro ajustables por la variación del tipo de cambio (dollar linked)?

– Al hacer esto, el Gobierno muestra que los niveles a que están llegando las Leliq lo preocupan. Pero no es lo mismo que el Banco Central emita Leliq, operación con la que retira dinero de circulación, que el Tesoro emita bonos y los suscriban los bancos con lo que tienen en Leliq, porque respecto de hoy va a implicar una expansión monetaria. A la larga, no es más que otra forma de emisión para financiar el déficit fiscal, que es el problema de fondo.

– Los técnicos del FMI hicieron la excepción con la Argentina, al venir al país para comenzar las negociaciones con el Gobierno de la reestructuración de la deuda, cuando con el resto del mundo lo hace a través de videoconferencia por la pandemia. ¿Qué lectura hace, pronuncia un acuerdo relativamente rápido?

El Fondo Monetario ha prestado un monto récord a Argentina, y obviamente está preocupado por su préstamo y por la situación económica del país. De todas maneras, reestructurar la deuda con el FMI, que no hace quita ni de capital ni de intereses, sino que se traduce en un cambio en acuerdo por otro tipo de acuerdo, va a requerir probablemente muchas discusiones y negociaciones. En general, los préstamos que el Fondo Monetario da a largo plazo, que son los que Argentina necesitaría conseguir, exigen programas económicos completos, exigen planes de reformas estructurales, que justamente permitan que el país dé un salto en la calidad institucional, en su nivel de inversiones y por lo tanto de crecimiento, y ligado a eso, permita al fisco poder recomponer su situación, para así poder devolver el préstamo llegado el momento. Estos requerimientos no están en la agenda del gobierno, hoy sobre todo el tema de reformas estructurales. Por eso, creemos que va a llevar tiempo llegar a algún tipo de acuerdo.

Fotos: Thomas Khazki

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