Política

Alberto Fernández, cuestionado por el kirchnerismo duro y sin plan alternativo frente a la crisis económica

Alberto Fernández en la CGT, durante el acto del 17 de octubre (Foto: Presidencia)

Cristina Fernández no opina en público sobre la rentrée política de Mauricio Macri, la estrategia oficial de encontrar un nuevo punto de contacto con Juntos por el Cambio y la decisión de enviar la ley de Aborto a la Cámara de Diputados antes de que concluya octubre, pero desplegó una ofensiva subrepticia que golpeó a Alberto Fernández a través del cuestionamiento directo a Vilma Ibarra y Gustavo Béliz, dos amigos personales que además ocupan las secretarías Legal y Técnica y de Asuntos Estratégicos de la Presidencia.

Alberto Fernández considera imposible un acuerdo institucional con Juntos por el Cambio y diseñó una estrategia de pacto político por etapas que debería construirse con una agenda común en el Parlamento. Cree que la ley de Aborto puede iniciar ese plan de acercamiento cauteloso con la oposición y dispuso que Ibarra y la ministra de la Mujer, Género y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, iniciarán una hoja de ruta para desembocar en un anuncio presidencial con la pompa del caso.

La Vicepresidente avaló -en las formas- que el Presidente decidiera abrir la discusión del aborto antes que concluyera octubre. Pero a continuación no tuvo reparos en cuestionar los tiempos políticos elegidos por Alberto Fernández, la hoja de ruta diseñada por Gómez Alcorta-Ibarra y la imprudencia mediática de la asesora Dora Barranco, que reveló la jugada política cuando todo era tratado como un secreto de Estado.

CFK tiene un encono macerado contra Ibarra y desconfía de su criterio legal y técnico para redactar los decretos y asesorar al jefe de Estado. Y en el caso del aborto, la Vicepresidente considera que no es tiempo de enfrentar a la Iglesia Católica, una pieza institucional clave al momento de sostener a los barrios más golpeados por la crisis económica y la pandemia del COVID-19.

En el Gobierno ya están alertados del doble juego de Cristina Fernández de Kirchner. Lo hizo con la Reforma Judicial, que deformó la iniciativa enviada por el Poder Ejecutivo, y ahora están en guardia respecto a su verdadera posición sobre el tratamiento del aborto en 2020.

Puede ser simplemente la imaginación de importantes funcionarios del Gobierno que encuentran infinitas conspiraciones a su paso, pero en Balcarce 50 circuló por WhatsApp una foto de CFK luciendo un rosario en plena sesión del Senado.

“Esa es una señal”, argumento un ministro que viaja seguido a Olivos. “¿Señal de qué?”, preguntó Infobae. “Cristina no banca que tratemos ahora el aborto. Revisamos las fotos de ella en las últimas diez sesiones, y nunca se puso un rosario…”.

Vilma Ibarra
Vilma Ibarra, secretaria Legal y Técnica (Lihue Althabe/)

Al margen de las eventuales conspiraciones que se sospechan en la Casa Rosada, Cristina Fernández cuestiona la decisión presidencial de enviar ahora la ley de Aborto al Congreso y de paso erosiona la fortaleza política de la ministra Gómez Alcorta y de la secretaria Ibarra. En el Instituto Patria consideran que el año parlamentario debe terminar con la sanción definitiva del Impuesto a las Grandes Fortunas y el Presupuesto Nacional 2021.

Gustavo Béliz pasa más tiempo en la quinta de Olivos que en su casa particular. Y como sucede con Ibarra, la Vicepresidente desconfía de su criterio político y de los consejos que aporta al Presidente durante las 24 horas del día. Béliz enfrentó a CFK y su perspectiva sobre los servicios de inteligencia, y esa decisión institucional lo llevó a un largo auto exilio en Estados Unidos.

A principios de la semana pasada, Béliz expuso en el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), un think tank argentino de prestigio internacional. “No hay opción estratégica en un país fragmentado por el odio, con fracturas de odio. Es imposible consolidar una prudencia y una sabiduría estratégica del país para vincularse con el mundo exterior si no somos capaces de desarrollar una prudencia entre nosotros como hermanos y hermanas”, dijo el secretario presidencial en obvia referencia del Banderazo ocurrido horas antes.

Esta declaración de Béliz cayó pésimo en la familia Kirchner. CFK y Máximo, cada uno en sus áreas de influencia, cuestionaron con ahínco al secretario de Asuntos Estratégicos que llegó al CARI con un discurso avalado por Alberto Fernández. Cristina no perdona que se haya filtrado su dirección en los medios de comunicación antes del Banderazo y exigió que todo el Gobierno cuestionara esa filtración que multiplicó su escrache domiciliario.

Béliz no se sumó al posteo infinito reclamado por la Vicepresidente. Y tampoco lo hizo Sergio Massa, titular de la Cámara de Diputados. CFK atendió por igual a Béliz y a Massa, que hace dos días almorzó con Alberto Fernández en la quinta de Olivos. El Presidente comentó al diputado oficialista su conversación telefónica con Macron y ambos hicieron referencia a Cristina y su particular mirada sobre la agenda institucional y política.

Alberto Fernández, Fabiola Yañez. Sergio Massa y Malena Galmarini, tras el acto del 17 de octubre
Alberto Fernández, Fabiola Yañez. Sergio Massa y Malena Galmarini, tras el acto del 17 de octubre

Alberto Fernández y Massa respaldan a Martín Guzmán, pero están preocupados por la ausencia de resultados respecto al goteo de las reservas del Banco Central y al aumento constante del dólar paralelo. El Presidente aún no tiene un programa contingente y su socio del Frente Renovador no para de escuchar planteos adversos cada vez que se reúne o chatea con influyentes miembros del establishment nacional.

Guzmán considera que los mercados van a terminar de entender su estrategia macroeconómica, mientras que en el Banco Central y en ciertos despachos del Gabinete consideran que el tiempo y la paciencia ya es un valor escaso en la City Financiera. Aprecian el buen trato del ministro de Economía y respetan su conocimiento académico. Sin embargo, esos ministros y secretarios asumen que llegó la hora de plantear otras alternativas para evitar un golpe de mercado que cause una devaluación política y monetaria.

Alberto Fernández ya escuchó a CFK, Massa, Kristalina Georgieva, Guzmán, Máximo, Cecilia Todesca y Miguel Pesce. Por ahora no moverá. Confía en su experiencia y en el ministro de Economía.

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