Política

Ya son 30 los nombres de integrantes de la Agencia Federal de Inteligencia que figuran en bases de datos públicas

Cristina Caamaño, interventora de la AFI (MARiA<EUGENiA>CERUTTi/)

En su página web personal se define como “analista de política Internacional, experto en asuntos del Medio Oriente y especialista en contraterrorismo”. Cada tanto suele exponer su sabiduría en programas de radio y televisión. Está jubilado pero desde enero de este año revista como empleado de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). Su nombre es uno de los de los 30 integrantes de la AFI cuyas identidades quedaron al descubierto en bases de datos públicas.

El hombre de 75 años que tiene cuenta de Twitter en la que escribe inglés, francés y español, se desempeña en el área de Exterior de la AFI e ingresó este año con la gestión de la interventora Cristina Caamaño. Incluso este año, cuando ya revistaba en La Casa -el experto cuyo nombre Infobae no revela- dio alguna que otra entrevista sobre, por ejemplo, la explosión que sacudió en agosto pasado a Beirut, capital de El Líbano.

El 10 de octubre pasado Infobae publicó que se habían revelado -a partir de una simple consulta en Nosis- las identidades de 22 integrantes de la AFI. Nosis es, como Veraz, una empresa que vende el servicio de “bureau de crédito”. Esas compañías recolectan información disponible en bases de datos públicas, la concentran y la ponen a disposición de los clientes que pagan abonos mensuales o por consulta individual. Los principales clientes son los bancos que a partir de las consultas usan esa información para determinar la situación financiera de quienes –por ejemplo- solicitan créditos.

Cuando se hace una consulta sobre una empresa o un organismo estatal, la empresa Nosis muestra la lista de empleados que cobran sueldos pagados por el CUIT requerido. Es así que en la lista de empleados de la AFI aparecían hasta ayer 30 nombres.

Cuando Infobae consultó a Caamaño para la nota del 10 de octubre pasado, la interventora de la AFI había dicho: “La que aparece allí es toda gente que entró en mi gestión. Y que decidió no inscribirse en la Caja Policial para que sus aportes jubilatorios fueran al sistema de reparto. Al hacerlo, los datos son públicos en Anses y en AFIP. Cuando lo hicimos, sabíamos que era posible que los nombres trascendieran. La empresa Nosis no hizo nada ilegal, solo recogió los datos de las bases de datos públicas que permiten saber qué empleados tiene un empleador registrado”.

Y había remarcado que lo sucedido no era una “filtración” y aclarado: “Los nombres que se hicieron públicos en este caso son de personal administrativo. Son personas que sabían que para mantener los aportes jubilatorios anteriores debían inscribirse de ese modo y así lo hicieron. Cuando llegué a la AFI, creé tres secretarías: la de Producción de Inteligencia Nacional, la de Planificación de la Inteligencia Nacional y de Administración y Apoyo. La mayoría de quienes aparecen en bases públicas son de la última secretaría”.

La semana pasada, cuando Caamaño expuso en el Congreso ante la Comisión Bicameral de Fiscalización de Organismos y Actividades de Inteligencia, sostuvo lo mismo: “Los que aparecen en Nosis son administrativos”. Había sido convocada por los legisladores para dar explicaciones por la filtración de decenas de nombres de agentes y ex agentes de la AFI a partir de la publicación de un documento judicial.

No parecería encajar en el encuadramiento como personal “administrativo” el caso del “especialista en Oriente Medio” que revista en el área de Exterior de la AFI y durante el verano fue propuesto para ser designado como delegado de la central de espías en Beirut.

El trámite de designación de los delegados de la AFI se hace mediante la Cancillería porque son nombrados como personal de las embajadas. Y según pudo corroborar Infobae con fuentes de la Cancillería, la designación del “experto” fue vetada por una simple razón: “Su pasado lopezrreguista”. En cercanías del ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Solá, un histórico del peronismo, recordaron la comunión del “administrativo de la AFI” con las ideas de José López Rega, fundador de la organización de derecha para estatal Triple A y ministro de Bienestar Social de Juan Perón y de Isabel Martínez.

El “analista internacional” tiene 3.612 seguidores en su cuenta de Twitter. Allí opina sobre distintos asuntos del mundo y algunos –los menos- de la realidad nacional. En sus últimos tuits se refirió a la situación del coronavirus en Francia, el debate presidencial en Estados Unidos y la situación en Venezuela: a Nicolás Maduro lo llama “dictador”.

Identidades espías
El listado de 30 empleados de la AFI, testado por Infobae

En el plano nacional, criticó al humorista Dady Brieva por haber dicho que le daban “unas ganas de agarrar un camión y jugar al bowling por la 9 de julio…” mientras se realizaba una manifestación contra el gobierno nacional. “Lo mismo enseñan en sus manuales el #ISIS y #AlQaeda. Sujetos así no sólo asquean. También son un peligro para la paz del país”, sentenció el “experto en asuntos del Medio Oriente” que revista en la AFI. También apoyó al presidente Alberto Fernández por las decisiones que tomó para enfrentar la pandemia de coronavirus.

En algún tweet se manifestó como “light blue heart” (corazón celeste) lo que tal vez señale cuál es su posición permanente frente al aborto legal, seguro y gratuito.

Hace 16 años -según consta en su página web- dio una conferencia en el España sobre el aborto. Corrían los primeros días de 2004 y uno de los “administrativos” de la AFI había dicho: “En el caso de la embestida abortista a favor de la despenalización de este crimen, el Gobierno Nacional de la Argentina debe definir su posición al más alto nivel. De ahí la necesidad de peticionar una urgente toma de posición del Presidente de la Nación, Dr. Néstor Kirchner frente al crimen del aborto, con el objeto de conocer qué haría si, llegado el caso, enfrentara la alternativa de vetar o aprobar una ley que lo despenalizara. Cierto es que las fluctuaciones e inconsistencias substanciales del discurso oficial del Gobierno, parecen ser una constante en cuestiones de política nacional e internacional, pero la defensa de la vida y de los derechos humanos, que encima pretenden ser centrales en la Administración Kirchner, no pueden adolecer de ambigüedad alguna, cuando aparece una amenaza concreta contra el ser humano en gestación, que en nuestro país amparan las leyes vigentes y la misma letra de la Constitución Nacional. Resulta realmente incongruente que algunos miembros del Gobierno se manifiesten contrarios al aborto por un lado y promuevan a partisanos de ese crimen como jueces de la Corte Suprema de Justicia, por el otro. Equivaldría -salvando las diferencias- a nombrar a un Al Capone para defender a los ciudadanos de las mafias”.

Así se expresaba el “especialista en contraterrorismo” que ingresó este año a la AFI como “administrativo” sobre el aborto y la propuesta de Kirchner de sumar a la Corte Suprema de Justicia de la Nación a Carmen Argibay, quien se había manifestado a favor de la despenalización del aborto. Argibay juró en la Corte Suprema en 2005 y murió en 2014.

Pero el “analista de política internacional” no es el único integrante de la AFI que aparece en el listado disponible a partir de bases de datos públicas y que no responde a un perfil “administrativo”. Entre ellos se halla un abogado que fue defensor del teniente general César Milani, ex jefe del Ejército durante el kirchnerismo. Ese abogado es –según pudo confirmar Infobae- el director de la Escuela Nacional de Inteligencia. La esposa de ex defensor de Milani también revista en la AFI y su nombre es uno de los que aparece en bases de datos públicas.

Otro de los “administrativos” que figura en la lista de nombres fácilmente accesibles fue hasta el año pasado secretario de Seguridad de un municipio del oeste del conurbano bonaerense durante la administración de un intendente macrista. Antes había ocupado otros cargos públicos como el de subsecretario de Planeamiento Estratégico y Política Militar de la Secretaría de Estrategia y Asuntos militares del Ministerio de Defensa durante el kirchnerismo en la gestión de Nilda Garré.

Entre los ocho nuevos nombres -no revelados por Infobae- que se suman a los 22 anteriores también aparece un histórico dirigente peronista porteño que ocupó cargos públicos diversos y que hoy revista como subsecretario de Producción de Inteligencia en la AFI. Tampoco tiene un perfil “administrativo”. Tocayo del “experto en asuntos del Medio Oriente”, fue subsecretario de Asuntos Políticos y Legislativos del gobierno municipal de Jorge Telerman y lo acompañó como candidato en la lista de legisladores que encabezó Gabriela Cerrutti para las elecciones de 2007. Hasta llegar a la AFI, el profesor de Geografía se desempeñaba en la Cámara de Diputados como asesor en Asuntos Internacionales del bloque oficialista.

Los nombres de los integrantes de la AFI que aparecen en bases públicas son algo más que “administrativos” en la central de espías. Entre ellos hay abogadas y abogados, un contraalmirante retirado, investigadores en ciencias sociales, consultores informáticos, especialistas en derechos humanos y en seguridad ciudadana, un médico, un profesor de gimnasia, un remisero y varios ex integrantes del Ministerio Público Fiscal de donde proviene Caamaño.

Sus identidades se hicieron públicas porque al momento de pasar a formar parte de las AFI eligieron no hacer sus aportes jubilatorios según las reglas del espionaje argentino. Los agentes que resguardan su identidad se inscriben en la Caja de Retiros, Jubilaciones y Pensiones de la Policía Federal. Esa caja jubilatoria fue creada en 1946 para que se dirigieran hacia allí los aportes de los agentes de inteligencia tanto civiles como los de las fuerzas armadas. Los aportes de los agentes se envían a un número de afiliado cuya identidad se desconoce hasta el momento del retiro. Recién cuando se le concede el beneficio de la jubilación a un empleado la Caja Policial conoce la verdadera identidad del agente.

Hasta ayer eran 30 los nombres que quienes quedaron al descubierto al ingresar a “La Secretaría”, como algunos aún la llaman a pesar de que ya no es más la SIDE. Un signo de la nueva normalidad que rige en la Agencia Federal de Inteligencia.

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