Salud

Preguntas y respuestas sobre las vacunas contra el COVID-19

De las 214 vacunas experimentales que hay en marcha, diez se encuentran en la última fase de las tres que conforman los ensayos clínicos (Reuters) (DADO RUVIC/)

Desde el inicio de la pandemia por el nuevo coronavirus, la mirada del mundo apuntó a los desarrollos científico tecnológicos de vacunas, que se presentaban como la única salida a la crisis sanitaria global que desató el SARS-CoV-2 desde que hizo su aparición en China, en diciembre de 2019.

Científicos alrededor de todo el planeta se pusieron a trabajar en conseguir la fórmula que permita prevenir el contagio del virus y evitar la progresión a casos graves en los grupos de riesgo.

De las 214 vacunas experimentales que hay en marcha, diez se encuentran en la última fase de las tres que conforman los ensayos clínicos necesarios para asegurar que sea eficaz (que genera respuesta inmune) y segura (que no genere efectos adversos).

Según el registro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las que cursan la Fase III son las vacunas de AstraZeneca, Sinovac, Wuhan Institute of Biological Products, Beijing Institute of Biological Products (ambas de Sinopharm), CanSino Biological, Gamaleya Research Institute, Janssen Pharmaceutical Companies, Novavax, Moderna y BioNTech y Pfizer.

Con varias fases decisivas a punto de terminar, y los países a la espera de una distribución equitativa que les permita comenzar a vacunar a sus poblaciones de riesgo, no son pocos los interrogantes que se plantearon en torno a los desarrollos más prometedores.

Infobae recopiló algunas de las dudas más frecuentes.

– ¿Cuáles son las fases de investigación y qué se estudia en cada una?

– Los estudios comienzan con una fase preclínica cuyos resultados experimentales sobre la eficacia y tolerancia en modelo animal apoyan su posterior investigación en humanos. Los estudios preclínicos usan sistemas de cultivos de tejidos o cultivos de células y pruebas en animales, que pueden ser ratones o monos, para evaluar la seguridad de la vacuna candidata y su capacidad inmunógena, o capacidad de provocar una respuesta inmunológica. Luego, la Fase I usualmente testea una nueva vacuna en etapa experimental en un pequeño número de humanos, en general menos de 100 adultos con el objetivo de evaluar inicialmente su seguridad y sus efectos biológicos, incluida la inmunogenicidad. En tanto la Fase II prueba una vacuna que fue considerada segura en la Fase I y que necesita un grupo más grande de humanos (generalmente entre 200 y 500) para monitorear seguridad y también los ensayos que determinarán la eficacia de la vacuna. Las metas de las pruebas de fase II son estudiar la vacuna candidata en cuanto a su seguridad, capacidad inmunógena, dosis propuestas, y método de administración.

Las pruebas en la Fase III son aleatorias y doble ciego, y en general es el paso anterior a la aprobación de una vacuna (Reuters)
Las pruebas en la Fase III son aleatorias y doble ciego, y en general es el paso anterior a la aprobación de una vacuna (Reuters) (Andreas Gebert/)

Finalmente, la Fase III tiene como objetivo evaluar de forma más completa la seguridad y la eficacia en la prevención de las enfermedades e involucran una mayor cantidad de voluntarios que participan en un estudio multicéntrico adecuadamente controlado. Pueden incluir cientos de miles de humanos en un país o varios países. Las pruebas en esta instancia son aleatorias y doble ciego, e involucran la vacuna experimental que se prueba contra un placebo (el placebo puede ser una solución salina, una vacuna para otra enfermedad o alguna otra sustancia). En general es el paso anterior a la aprobación de una vacuna.

– ¿Cuáles son los principales desarrollos?

– Entre las más avanzadas, esta semana hubo dos que informaron resultados preliminares de sus Fases III. Se trata de la desarrollada por Pfizer junto con BioNTech (BNT162b2 es su nombre provisional) y la del Centro Nacional Gamaleya de Epidemiología y Microbiología del Ministerio de Salud de la Federación de Rusia y el Fondo de Inversión Directa de Rusia (más conocida por su nombre Sputnik V).

Según los propios reportes, la producida por la compañía norteamericana es “eficaz en un 90%”, según el primer análisis intermedio de su ensayo de Fase III, la última etapa antes de pedir formalmente su homologación. En tanto la rusa alcanzó un 92% de efectividad en las primeras pruebas de la Fase III y que “no hubo eventos adversos inesperados durante los ensayos”.

Además de esas, la vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford según adelantaron a Infobae desde el laboratorio el pasado 1 de octubre la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) anunció que su Comité de Medicamentos de Uso Humano (CHMP) había iniciado un proceso de ‘revisión continua’ para AZD1222. La revisión continua es una herramienta regulatoria flexible que las autoridades competentes utilizan para avanzar en la evaluación de un medicamento o vacuna durante una emergencia de salud pública. AZD1222 fue la primera vacuna COVID-19 en ser aceptada para este proceso por la EMA, la entidad regulatoria médica europea.

Desarrollada por el CNBG (China National Biotech Group en inglés), en colaboración con el Instituto de productos Biológicos de Beijing (BIBP) y la farmacéutica estatal china Sinopharm, la de origen asiático es otras de las vacunas que ya se prueban en humanos en Fase III. Se encuentra en estudio en Emiratos Árabes Unidos, con 45 mil voluntarios; Baréin, con 6 mil; Perú 6 mil, y en Marruecos, Pakistán, Serbia y Jordania. En Argentina es probada en la Fundación Huésped.

Los “vectores” son vehículos que pueden introducir material genético de otro virus en una célula (Reuters)
Los “vectores” son vehículos que pueden introducir material genético de otro virus en una célula (Reuters) (Pfizer/)

Por último, la vacuna de Janssen, de Johnson & Johnson, se encuentra en Fase III desde septiembre con 60 mil voluntarios de Colombia, Brasil, Chile, México, Perú, Sudáfrica, los Estados Unidos y la Argentina; en octubre el ensayo clínico tuvo una suspensión temporaria pero se reanudó y a nivel local comenzó esta semana.

Su vacuna JNJ-78436735, también conocida como Ad26.COV2.S, en principio contaría con características que la pueden situar en una posición más ventajosa que sus rivales ya que puede bastar con una sola dosis para disponer de una buena respuesta inmune, lo que se comprobará en esta Fase III, y además, no necesita congelación para su conservación.

– ¿Cómo genera inmunidad cada una?

La vacuna que Pfizer desarrolla junto BioNTech se trata de una vacuna que utiliza una tecnología innovadora denominada ARN mensajero que se aplica en dos dosis vía intramuscular, la segunda 28 días después de la primera.

Este tipo de vacunas utilizan directamente el código genético de una proteína viral (en este caso se utiliza la proteína espiga) y al ingresar al organismo lleva instrucciones de ADN para que las células del cuerpo humano generen ciertas proteínas protectoras, y al reconocerla se activa el sistema inmunológico.

Hasta el momento no hay vacunas que utilicen esta tecnología y es esta innovadora característica la que hace que requiera ser conservada a -80 grados centígrados.

Sputnik V es una vacuna de vector viral. La desarrollada por el Instituto de Investigación Gamaleya de Rusia es la única que utiliza dos adenovirus humanos como vectores, uno diferente en cada dosis que se dan intramuscularmente con diferencia de 21 días. No posee ningún elemento del coronavirus en su composición, se presenta en forma liofilizada, es decir, como un polvo que se mezcla con un excipiente para disolverlo y luego administrarlo por vía intramuscular.

El fármaco utiliza una tecnología de adenovirus humano de dos vectores diferentes, Ad5 y Ad26, para una primera y una segunda inyección. Sin embargo, Sputnik V no contiene adenovirus humanos vivos, sino vectores adenovirales humanos que no son capaces de multiplicarse y son completamente seguros para la salud.

Los “vectores” son vehículos que pueden introducir material genético de otro virus en una célula. El gen del adenovirus, que es el causante de la infección, se sustrae y en su lugar se inserta un gen con el código de la proteína de otro virus. El elemento insertado es seguro para el organismo y ayuda al sistema inmunológico a reaccionar y producir anticuerpos que nos protegen de la infección.

Las vacunas en Fase III están siendo probadas en miles de voluntarios en todo el mundo (Reuters)
Las vacunas en Fase III están siendo probadas en miles de voluntarios en todo el mundo (Reuters) (KAI PFAFFENBACH/)

La vacuna de AstraZeneca, llamada por su nombre experimental AZD1222, combina una versión debilitada de un virus del resfriado común que infecta a los chimpancés y una proteína del virus que hace que el COVID-19 induzca una respuesta inmunitaria.

El médico infectólogo de la Fundación del Centro de Estudios Infectológicos Ricardo Rüttimann, en relación a los orígenes de este tipo de tecnología aplicada, afirmó: “El primer candidato a vacuna que se hizo con esta técnica es la desarrollada para el virus del ébola, ya hay antecedentes con este tipo de vectores virales, algunas aprovechan esta tecnología pero utilizan otros virus también. La que más se ha utilizado para la vacuna del SARS-CoV-2 es la del adenovirus, en el caso de Oxford y AstraZeneca es interesante porque es un adenovirus de chimpancé, no es humano, es la única de esta línea que utiliza adenovirus de este animal, el resto por ejemplo que son parecidas como por ejemplo la vacuna rusa utiliza un adenovirus humano”.

El biólogo y doctor en ciencias Federico Prada explicó a este medio que “es un modelo para hacer delivery de genes que se quieren expresar”. “Lo importante es que es un adenovirus, que son excelentes herramientas para expresar proteínas recombinantes, es decir proteínas que se necesitan producir en un tipo de célula especial -en este caso en el organismo que se quiere generar la vacuna-”, ahondó el decano de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Exactas de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE).

La desarrollada por investigadores de Sinopharm, es la primera vacuna en utilizar un inmunógeno proteico. Esencialmente, es una vacuna COVID-19 inactivada con virus completo, un enfoque diferente de lo que están haciendo otros candidatos avanzados.

Se trata de una de las vacunas que utiliza virus inactivado, una versión muerta del germen que no produce enfermedad pero genera anticuerpos y que ya se utiliza en varias vacunas como las de la gripe, hepatitis A, polio y la rabia.

Consultado por Infobae, el biólogo y doctor en ciencias Federico Prada explicó que “la tecnología aplicada en esta vacuna consiste en la utilización de virus inactivado obtenido de pacientes de Wuhan, que fue aislado en células vero en cultivo”. “Esa amplificación fue inactivada y utilizada para realizar clarificada, es decir como si estuviera purificado el virus y usada para la inmunización”, agregó el director de la licenciatura Bioinformática y la licenciatura en Biotecnología de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE).

La expectativa es que las vacunas lleguen a ser aprobadas a tiempo para evitar la segunda ola de la enfermedad en América (Efe)
La expectativa es que las vacunas lleguen a ser aprobadas a tiempo para evitar la segunda ola de la enfermedad en América (Efe) (RONALD WITTEK/)

Y tras señalar que “es una técnica más antigua, pero puede tener excelentes resultados”, ahondó: "La célula vero básicamente es “la fábrica de virus que se utiliza in vitro para amplificar el nuevo coronavirus aislado de los pacientes. Son células que pertenecen a epitelio de riñón de mono verde africano y es una célula que se utiliza mucho en el laboratorio a nivel de investigación, pero a nivel farma biotech, es decir farmacéutico y biotecnológico a nivel industrial se la utiliza como una excelente línea celular para amplificar distintos tipos de virus, y en especial en el nuevo coronavirus funciona muy bien y es una de las herramientas que existen hoy en día para poder propagar el virus de manera in vitro”.

La vacuna de Janssen, de Johnson & Johnson utiliza -al igual que Sputnik- utiliza adenovirus humanos como vector para transportar el antígeno, que es la proteína spike o proteína espiga, la que le da al virus el aspecto de corona. Al ingresar este adenovirus al organismo, el sistema inmunológico “detecta” esa parte del virus y genera los anticuerpos.

La vacuna emplea la plataforma del adenovirus no replicante Ad26 que ya ha sido ensayada en las vacunas frente al virus Ébola, HIV, virus respiratorio sincitial y Zika, administrándose a más de 100.000 personas.

Finalizadas las Fases I y II, la vacuna Ad26.COV2.S logró generar una cantidad “robusta” de anticuerpos neutralizantes -que impiden el ingreso de la enfermedad- “previniendo con éxito la posterior infección y protegiendo completamente los pulmones del virus en primates no humanos en el estudio preclínico”, según se publicó en esa oportunidad en la revista Nature.

– ¿Llegarán a tiempo para evitar la segunda ola de coronavirus en América Latina?

– Para el médico infectólogo Roberto Debbag (MN 60253) “es una posibilidad que no haya una segunda ola de pandemia en Latinoamérica”. Y ante la consulta de este medio, el vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica enumeró cuáles son a su entender las causas.

“La primera es que haya una cantidad importante de personas que se hayan infectado (sean asintomáticos o sintomáticos) en la población y esto en la Argentina puede pasar: que se llegue a 30-40% en algunas regiones de poblaciones infectadas, por lo que la enfermedad se esparce y se alcanza un nivel de inmunidad en la población que podría evitar una segunda ola”.

Y tras considerar que “la segunda alternativa es que se adecuen los testeos (que haya gran cantidad y respuesta social sanitaria para bloquear) y entonces se evite que haya una segunda ola”, Debbag opinó que la tercera, que sería “que se tenga en la Argentina a fin del primer trimestre de 2021 disponibilidad de alguna de las vacunas que hayan demostrado que son eficaces y seguras y que se vacune una gran cantidad de personas como para evitar la diseminación de la enfermedad, es la menos probable”.

La FDA ya adelantó que aprobará una vacuna que demuestre 50% de efectividad, y que recibirán excepcionalmente una "aprobación de emergencia" (Efe)
La FDA ya adelantó que aprobará una vacuna que demuestre 50% de efectividad, y que recibirán excepcionalmente una "aprobación de emergencia" (Efe) (EFEI0500/)

“Este último que pareciera el más probable no lo es porque no creo que por más que los resultados sean muy alentadores sobre la efectividad y seguridad de las vacunas, estén disponibles y haya una logística local que permita que en el primer trimestre se logre alta tasa de cobertura”, concluyó.

– ¿Cuánto tiempo una vez terminada la Fase III podría empezar a vacunarse a la población?

– En una entrevista con este medio, el médico neurólogo Conrado Estol (MN 65.005) aseguró que “cuando termine la Fase III y estén aprobadas”.

La FDA ya adelantó que aprobará una vacuna que demuestre 50% de efectividad, y que recibirán excepcionalmente una “aprobación de emergencia”, lo cual quiere decir que se pueden usar cuando termina la última fase de investigación.

“Normalmente tendría que mediar entre uno y tres años más de seguimiento de seguridad, pero en este caso, el propio organismo regulatorio de los EEUU consideró que los beneficios potenciales y probados son mayores que los riesgos potenciales y probados”, explicó Estol.

Ahora, de ahí a cuándo van a estar disponibles para vacunar a la población es la pregunta que nadie puede responder. La Organización Panamericana de la Salud dijo esta semana que la vacuna de Pfizer va a ser difícil de distribuir en países emergentes; Putin dijo que sólo podían producir en una primera etapa 2 millones de dosis.

“Hasta que se apruebe la Fase III, las manden a fabricar y distribuyan lo más probable es decir que en febrero/marzo podría empezar a vacunarse en escala a la población”, consideró el neurólogo, para quien “el barbijo y la distancia van a seguir; hay que pensar que va a haber segunda ola. El esfuerzo que hay que hacer ahora es empezar a fabricar testeo para mantener el control y pescar tempranamente los rebrotes de la segunda ola”.

– ¿Debe ser obligatoria la vacunación?

– Luego de que a principio de mes el presidente Alberto Fernández anunciara que la Argentina adquirirá en diciembre 25 millones de dosis de la vacuna Sputnik V, la noticia generó ciertas dudas en parte de la población, ya que las investigaciones sobre la seguridad y la eficacia de la vacuna aún no son concluyentes. Por eso fueron muchos los que expresaron que no aceptarán someterse a la aplicación del medicamento hasta no sentirse seguros.

Llegan 1.000 vacunas experimentales de covid-19 al sur de México
Según la ley 27.491 sancionada en 2018, las vacunas del Calendario Nacional de Vacunación, las recomendadas por la autoridad sanitaria para grupos en riesgo y las indicadas en una situación de emergencia epidemiológica, son obligatorias para todos los habitantes del país (Efe) (Daniel Ricardez/)

A raíz de eso surgieron diferencias en el Gobierno sobre la obligatoriedad de la vacuna contra el coronavirus: en un primer momento, Carla Vizzotti, la secretaria de Acceso a la Salud, anticipó que la aplicación de la vacuna contra el coronavirus será obligatoria y que de acuerdo al plan que están diseñando, los grupos de riesgo serán los primeros en recibir la dosis con la medicación.

Luego fue el propio titular de la cartera sanitaria el encargado de llevar algo de calma, y adelantó que la vacunación contra el COVID-19 no será obligatoria. “No vamos a llevar por la fuerza a vacunar a nadie, pero vamos a instar a convencer, a trabajar en que se tienen que inmunizar”, dijo Ginés González García. Y finalmente Vizzotti se desdijo y aclaró que la formula formará parte de un programa “excepcional” en el que intentarán construir confianza para que la ciudadanía acceda voluntariamente a aplicársela.

Sin embargo, según la ley 27.491 de Control de enfermedades prevenibles por vacunación sancionada en 2018, que establece que las vacunas del Calendario Nacional de Vacunación, las recomendadas por la autoridad sanitaria para grupos en riesgo y las indicadas en una situación de emergencia epidemiológica, son obligatorias para todos los habitantes del país conforme a los lineamientos que establezca la autoridad de aplicación.

A raíz de eso, Infobae consultó especialistas para conocer su opinión.

“La vacunación es un acto médico, y eso significa que un médico deberá indicarla a cada persona teniendo en cuenta sus antecedentes de salud” (Efe)
“La vacunación es un acto médico, y eso significa que un médico deberá indicarla a cada persona teniendo en cuenta sus antecedentes de salud” (Efe) (DIEGO AZUBEL/)

El médico infectólogo Osvaldo Teglia, profesor adjunto a cargo de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral, avaló que las vacunas son un objetivo de seguridad pública, que junto al agua potable y al saneamiento ambiental previenen enfermedades y reducen muertes. “Respecto a la posible vacuna contra COVID-19, debe primar el derecho universal del cuidado de la comunidad, siempre que contemos con un producto seguro, eficaz y aprobado por las entidades regulatorias”, consideró.

Y tras enfatizar que “eso pesa más en los grupos de riesgo como los adultos mayores o quienes tienen enfermedades preexistentes”, opinó que “la obligatoriedad de la vacunación para todos es clave, ya que se trata de un bien social. La vacunación del rebaño es clave o determinante para lograr el éxito de erradicar la enfermedad. La salud pública es un bien de todos. Y por eso a la vacuna la tienen que recibir todos, sobre todo, quienes más lo necesitan”.

Elizabeth Márquez es abogada especialista en derecho de familia y explicó a Infobae que “la vacunación es un acto médico, y eso significa que un médico deberá indicarla a cada persona teniendo en cuenta sus antecedentes de salud”. “Cuando se hace obligatoria y no se evalúan las diferentes situaciones que en esa persona puede causar se puede producir un daño -enfatizó-. El primer punto clave es que al hacer de la vacunación algo obligatorio por ley se saltea el acto médico”.

“Desde el punto de vista de los derechos humanos hay un montón de normas supranacionales que contemplan el derecho del ser humano a la salud y cuando se somete a una persona a la vacunación de manera obligatoria se están violando normas de raigambre constitucional que expresamente prohíben aplicar a los Estados estos compuestos”, señaló la letrada, quien frente al argumento de favorecer la salud pública que quienes defienden la vacunación masiva esgrimen, consideró que “ninguna norma puede ir contra la integridad de las personas; nunca el interés social puede estar por encima de los derechos humanos individuales”.

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