Salud

Un estudio relacionó al aislamiento con la hipertensión arterial severa

A nivel mundial, las enfermedades cardiovasculares constituyen el 31% de las muertes, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

A pesar de que el aislamiento social preventivo y obligatorio tuvo como objetivo evitar la propagación del COVID-19 entre la población, las secuelas en la salud fisica y mental, tanto en adultos como en jóvenes y niños, aún siguen siendo objeto de estudio por los profesionales.

Desde un principio, muchos expertos coincidieron en que si bien el aislamiento ayuda a bajar los posibles contagios por COVID-19, juega un papel peligroso para la salud, especialmente la cardiovascular, al no ser consultado el médico con frecuencia o estar fomentado el sedentarismo y la mala alimentación a toda hora, además de que este contexto promueve la depresión por el encierro, el estrés por no ir a trabajar o abrir un negocio y la angustia de no saber cuándo terminará esta pesadilla. Un cóctel que muchas veces deriva en un infarto agudo de miocardio o agrava otras patologías cardíacas preexistentes.

A nivel mundial, las enfermedades cardiovasculares constituyen el 31% de las muertes, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Al menos un 80% de esas muertes podría evitarse si se controlaran los factores de riesgo principales: colesterol elevado, hipertensión arterial, diabetes, tabaquismo, obesidad, sedentarismo y estrés, entre otros.

Cardiovascular - coronavirus
La HTA es una enfermedad crónica, que no presenta síntomas, pero muy fácil de detectar, por eso es tan importante tomarse la presión al menos una vez al año para realizar un control

En este contexto, un estudio realizado por el Hospital Universitario Fundación Favaloro y presentado en el marco del Congreso Argentino de Cardiología (SAC), tuvo como objetivo de analizar la asociación entre aislamiento e hipertensión arterial severa en el Servicio de Emergencias.

Los principales hallazgos revelaron que entre los meses de marzo y junio, ingresaron al Servicio de Emergencias un total de 12.464 pacientes. Del análisis surgió que un 17,5% de pacientes registraron hipertensión arterial severa y que posterior a la implementación del aislamiento ingresaron al Servicio de Emergencias 1.634 pacientes, representando una disminución del 53,9% en relación con el período previo a la implementación del aislamiento.

¿Qué es la HTA? El corazón ejerce presión sobre las arterias para que éstas conduzcan la sangre hacia los diferentes órganos del cuerpo. Cuando esta presión es demasiado alta en forma continua se la llama hipertensión. Es una enfermedad crónica, que no presenta síntomas, pero muy fácil de detectar, por eso es tan importante tomarse la presión al menos una vez al año para realizar un control. Si bien existe cierta predisposición familiar, se da también en personas sin antecedentes, ya que la mala alimentación, el consumo excesivo de alcohol, el sedentarismo, el sobrepeso y el estrés, entre otros, son considerados factores de riesgo. Incluso los niños y adolescentes deben controlarse la presión en la consulta médica.

En el trabajo documentó una caída interanual del 56,9% en el número de consultas al Servicio de Emergencias, pero con un significativo incremento del 36% de la frecuencia de HTA severa en estas consultas.

Estrés coronavirus
La hipertensión arterial severa es detectada en el 19% de los pacientes con COVID-19 (shutterstock/)

Para los investigadores puede especularse sobre varios posibles motivos de la asociación entre aislamiento social y la hipertensión arterial alta severa:

-Aumento de la tensión psicológica, de manera sostenida y continua debido a la incertidumbre por el aislamiento en sí y/o el estado de pandemia, y/o la aparición o exacerbación de conflictos económicos, laborales, familiares, entre otros)

-Déficit en el seguimiento ambulatorio de la tensión arterial, por la menor concurrencia a consultorios externos (cierre de los mismos, restricciones para circular, temor al contagio), o irregularidad en la toma de medicación

-Cambios de hábitos, incluyendo dieta, sedentarismo y mayor consumo de bebidas alcohólicas

Por otro lado, los especialistas analizaron la relación del COVID-19 con la hipertensión arterial. Los hallazgos reflejaron que la hipertensión arterial alta es detectada en el 19% de los pacientes con COVID-19, constituyendo la comorbilidad más frecuente y se asoció con un aumento del 82% en el riesgo de muerte por esta infección.

En conclusión, para los profesionales, el aislamiento social se asoció con un aumento de la detección de valores elevados de tensión arterial severa en el Servicio de Emergencias. Este fenómeno impone la necesidad de ajustar o iniciar el tratamiento y seguimiento de este padecimiento. Al mismo tiempo que alerta sobre la conveniencia de mejorar la accesibilidad a la atención ambulatoria, ámbito natural de manejo de la misma.

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