Política

Matias Lammens: “Me gustaría ser el próximo jefe de Gobierno de la Ciudad”

Entrevista a Matias Lammens:: política y futuro (Infobae)

Entusiasmado por su nuevo rol de funcionario público, Matías Lammens recibió a Infobae en el piso 28 de la calle Suipacha 1111, donde se encuentra el Ministerio de Turismo y Deporte.

Con una vista panorámica increíble y con replicas de aviones que acaparan la atención, además de la Copa Libertadores ubicada a primera vista cuando se ingresa a su despacho, el Ministro le habló a Infobae sobre del gran desafío que implica reconstruir los sectores de turismo y deporte en plena pandemia.

Su deseo es convertirse en jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, y está trabajando para serlo: “No sé si me quita el sueño pero casi”, confesó.

—¿Cómo fue pasar de ser presidente de San Lorenzo a ministro?

—Bueno, antes me presenté como candidato a jefe de Gobierno. A pesar de que no nos alcanzó, hicimos una elección que fue histórica, sacamos más de 700.000 votos, la mayor cantidad de votos de la oposición desde que gobierna el macrismo en la ciudad de Buenos Aires. Y en ese marco, hablando mucho con el presidente Alberto Fernández, me propuso este desafío, el Ministerio de Turismo y Deportes. Yo vengo del deporte, conozco lo que es la administración de un club y demás, y también el desafío del turismo, que yo creo que va a ser uno de los grandes actores protagónicos, y en términos estratégicos, va a ser uno de los grandes generadores de divisas para la Argentina que viene.

—¿Le sorprendió el cargo de ministro nacional o ya algo venía intuyendo?

—No, iba sintiendo que podía ser ministro. Alberto me había dicho que quería que lo acompañara cuando se dieron los resultados del 27 de octubre, quería que lo acompañara en algún lugar del gabinete nacional, no me había dicho dónde, yo pensé que podía ser algo vinculado con la ciudad de Buenos Aires, con el área metropolitana, relacionado a todo lo que habíamos hecho en la campaña y que a mí me apasiona tanto, pero cuando empezamos a hablar y me pidió que investigara un poco el tema del turismo, cómo lo veía, que le hiciera una devolución sobre el sector y demás, la verdad que me gustó mucho. Y después, bueno, lo del deporte viene casi naturalmente por mi pasado. Creo que Argentina tiene un potencial enorme y que el turismo va a ser uno de los vagones, te diría de la locomotora, de la recuperación.

—¿De dónde nació su pasión por la política?

—Desde muy chico. Vengo de un colegio, el Nacional Buenos Aires, en el que desde muy chicos hablamos, convivimos, mamamos el interés político. Yo fui al Nacional Buenos Aires en los 90, así que tuvimos en ese momento el combate contra la Ley Federal de Educación. Así que viví una adolescencia muy politizada y después terminé de estudiar y demás.

—¿Cómo conoció al Presidente?

—A Alberto lo conocí porque yo había tenido varias charlas con él a través de un amigo en común. Nos habíamos juntado varias veces a conversar, él me decía que tenía que ser candidato en la Ciudad. Ya hacía bastantes años que me lo había dicho. Y yo por una cosa u otra nunca consideraba que fuera el momento. Y bueno, cuando sucede que Cristina le ofrece a él la candidatura para presidente, yo creí que estaban dadas las condiciones, porque me parecía que Alberto expresaba muy bien lo que yo creía que en ese momento había que expresar —y que lo sigo creyendo–, que es un mensaje para salir de la grieta.

—El Presidente dijo que vino a cerrar la grieta, pero la realidad es otra…

—Bueno, yo creo que él hace un gran esfuerzo para salir de la grieta, no tengo ninguna duda de eso. Y en ese sentido me parece que Alberto durante todo este tema de la pandemia se mostró como lo que es: un tipo conciliador, que conversa con todos, un hombre de diálogo, que busca llegar a soluciones compartidas. Sentó a la mesa al principal referente de la oposición que es Horacio Rodríguez Larreta cuando fue la gestión de la pandemia en el AMBA. Después lo hizo con todo el resto de los gobernadores. Me parece que él está claramente en un camino que busca marcar esa posición, y yo lo celebro, creo que es lo que necesita la Argentina.

Lammens aseguró que quiere se jefe de Gobierno porteño (Matias Arbotto/)

Yo creo que Alberto hace un gran esfuerzo para salir de la grieta

—Cuando usted llegó al Ministerio se encontró con una cartera fortalecida, con turismo extranjero viniendo a la Argentina. Apareció la pandemia, el COVID-19, ¿cómo afrontó esa nueva realidad?

—En enero, febrero, cuando me tocó ir a Casa Rosada con el resto de los ministros, me decían: “Bueno, ahí viene el de las buenas noticias”. Claro, porque la verdad es que la temporada había sido buenísima, venían turistas de todos lados, crecimos a dos dígitos en cantidad de turistas extranjeros, y de repente, esto inmovilizó absolutamente las dos áreas que tenemos, el turismo y el deporte. El gran desafío era ver cómo hacíamos para que el sector subsistiera el día después. En ese marco la verdad que tuvimos una batería de medidas enorme, con mucho apoyo político del Presidente, del ministro de Economía Martin Guzmán, porque a nuestro Ministerio se le octuplicó el presupuesto. Y todas fueron medidas para sostener al sector turístico y a los clubes, a los clubes de barrio en los que hicimos un programa muy fuerte de Clubes en Obra, con la mayor inversión de la historia estatal para infraestructura para esos clubes. Y en lo que tiene que ver con el turismo, con un plan muy fuerte para sostener a las empresas, y además con este plan de previaje que está funcionando bárbaro, que es un boom de ventas.

—¿Qué fue lo que más le dolió de esta situación?

—Como te digo, sobre todo porque yo vengo del mundo privado, del mundo pyme, para mí cada empresa, cada agencia de viaje que tenía 4, 5, 10 empleados, cada hotel que me decía: “Mirá, no voy a llegar, no puedo subsistir, no llego al otro lado del río -como decimos nosotros metafóricamente-”. Yo empatizo con ese tipo, y la verdad que eso era lo que más nos desesperaba. Las estadísticas son tremendas, perdieron el empleo vinculado al turismo en el mundo 140 millones de personas. Y en Argentina dentro de todo lo hemos logrado mantener y vamos viendo alguna apertura gradual, hemos decidido que haya temporada de verano, con todo lo que eso significa.

—No quiero ser negativa, pero ¿qué pasaría si en plena temporada llega un rebrote?

—No, no solo está bien que lo preguntes, sino que hay que pensarlo. Seríamos irresponsables si no estuviésemos previendo esa posibilidad. Nosotros estamos haciendo dos cosas: por un lado estamos trabajando con el Ministerio de Salud. Voy a viajar con Carla Vizzotti, la secretaria de Acceso a la Salud, a los principales destinos turísticos, para, en principio, implementar el Plan Detectar, que funcionó tan bien en la Ciudad de Buenos Aires y en el interior también. Y después tenemos que trabajar para que si eventualmente ocurre ese rebrote, ver qué vamos a hacer. Bueno, estamos construyendo 19 centros modulares sanitarios en cada una de esas localidades, porque si hubiera un rebrote, lo que no podemos permitir de ninguna manera es que se sature el sistema sanitario. Nosotros creemos que no va a pasar.

—¿Por qué volvió el fútbol antes que las escuelas? ¿De parte del fútbol hubo muchas presiones para su regreso?

—No, no hubo mucha presión. En eso la AFA ha sido muy respetuosa. Por supuesto que la presión sí está, había una presión, te diría, social. Porque la gente quería que volviera. Pero dejame detenerme un minuto en esto que planteaste primero porque está bien, es algo de sentido común: vuelve el fútbol y no vuelven las escuelas. Bueno, la verdad es que son cuestiones diferentes. Porque a las escuelas van millones de niños que están todos conviviendo en un mismo lugar en un ambiente cerrado, y eso, por lo que nos dicen los epidemiólogos, era una posibilidad de que el virus se propagara de otra manera. Por supuesto que la prioridad número uno es que vuelvan las clases. La situación que más me preocupa a mí, te diría como padre es el año que perdió mi hija de 5 años, que el año que viene pasa a primer grado y prácticamente este año no tuvo clases, o las tuvo por Zoom, y no es lo mismo. Hay mucho de eso que no se recupera.

—¿Se imaginaba como presidente de San Lorenzo en plena pandemia?

—Hablo con Marcelo permanentemente. Ayer a la noche hablé, de hecho. Hablo permanentemente porque, por supuesto, sigo vinculado al club. Más allá de tener un rol institucional, es el club de mi vida, hay una parte de mi corazón que está ahí. La verdad es que es una situación complicada, como para muchos comercios y para muchas pymes. Para los clubes de fútbol es lo mismo o peor, porque fijate que mucha gente, los socios, ha seguido pagando la cuota de sus clubes, sin poder ir a la cancha, sin poder ir al club. Eso pone en valor la lealtad y el vínculo que existe entre los socios, su club y su camiseta.

—¿Lo ve a Marcelo en la política?

—Ahora no está metido. A ver, Marcelo lo que tiene, sin ninguna duda, y lo digo siempre que sale este tema, es una sensibilidad social especial. Eso lo tiene. A mí me ha tocado ir con él de viaje por la Argentina y por otros países de la región y te digo que es impresionante la conexión que existe entre Marcelo y la gente. Eso es algo innegable, eso existe. Digamos, eso es algo que él tiene, que le sale natural y que realmente yo puedo dar fe de que no está impostado. Después la política es un paso más que es complejo. Y eso yo no sé, es una decisión muy personal, y hasta te diría familiar.

—¿Qué es lo que más le sorprendió del mundo o de “la mafia” del fútbol?

—Lo que más me sorprende del fútbol, y lo digo siempre, es que nosotros tuvimos el FIFAgate con gente condenada, comprobada la corrupción -y cuánto dinero tenían en las cuentas- y no pasó nada. Todo sigue. Muchos son los mismos actores, los mismos protagonistas. Todo sigue. Lo que más me asombra de eso, te digo, no es solamente la mafia del fútbol, sino, te diría, la poca condena social. Yo creo que lo que más me sorprende es eso, que muchas cosas no cambiaron a pesar de un escándalo internacional. Porque la corrupción en el fútbol no fue un problema de Argentina nada más, fue un problema mundial. Se compraron los votos para que sea tal o cual sede de los mundiales de fútbol. Y no pasó nada, muchos siguen. Muchas cosas pasaron de largo. Eso es lo que más me sorprende del mundo del fútbol.

—¿Por qué piensa que pasa eso?

—Porque hay una internalización en algún sector de la sociedad, como que la corrupción es un tema menor.

—¿Estamos acostumbrados a la corrupción?

—Sí, “roba pero hace”. A mí me parece una frase lamentable, me preocupa mucho como sociedad. No poder contar con eso y no poder empezar a generar un cambio cultural real. Porque la verdad es que ahí lo primero que pienso de vuelta cada vez que llego a mi casa y cada vez que me voy, es qué le vamos a dejar a nuestros hijos. Qué mundo le vamos a dejar, qué país les vamos a dejar.

—¿Cómo ve a la AFA hoy?

—Me parece que está también reacomodándose. Me parece que viene de 40 años de Grondona. La verdad que fueron 40 años de una forma con la cual yo no estuve de acuerdo, y lo dije públicamente, inclusive cuando me tocó convivir con eso. Seguramente algún costo me habrá traído. Ojalá que la AFA pueda hacer las cosas bien. Y lo digo sinceramente, no poniéndome el cassette, como decimos en el fútbol, ojalá se acerquen todos a colaborar. El fútbol argentino no está bien, eso está claro. Así que deseo que este sea el puntapié inicial.

—¿Qué costo le trajo en lo personal?

—Bueno, costo que tiene que ver con cómo te miran algunos sectores del mundo del fútbol. Entre algunos dirigentes existía un código sobre qué no se dice, y yo las decía. Me acuerdo de un programa al que fui, creo que fue cuando murió Grondona o por ahí en 2014. Había varios presidentes de clubes y el conductor me pregunta: “¿Se extraña a Grondona?” Entonces algunos respondían: “Bueno, sí, la verdad que sí”. Y yo fui el único que dije: “No, no, la verdad que no se lo extraña a Grondona”.

Entrevista a Matias Lammens: turismo y futbol (Infobae)

—¿Y de la política qué es lo que más le sorprendió?

—Me sigue sorprendiendo, y en esto hasta te digo que puedo ser un poco ingenuo, que muchas veces se pongan los intereses personales por encima del bien común. Que a veces ganen las internas, las rispideces. O que a veces gane sacar provecho personal sabiendo que lo que se pone en juego o sabiendo que lo que se puede afectar es el interés común. Eso me sigue sorprendiendo. Yo entiendo que es parte de la política, y todos me dicen: “Bueno, esto es así”.

—¿Hay mucho ego en la política?

—Sin ninguna duda. Y el ego es malo, porque el ego muchas veces hace que suceda esto. Que se pongan las cuestiones personales o las cuestiones de interés personal por encima del interés colectivo. Y eso a mí me sigue sorprendiendo, porque para mí es no entender para qué uno hace política. Para qué vengo a todos los días, me levanto a las 6, a las 7 de la mañana y vengo acá. Me levanto para cambiar las cosas. Me levanto para que a la Argentina le vaya mejor. Me levanto para que cada familia que vive del turismo tenga la posibilidad de que sigan llegando turistas para que se genere más trabajo, para que Argentina pueda solucionar sus problemas y generar más dólares. Para que los clubes tengan infraestructura adecuada para que nuestros chicos puedan hacer deportes. Para eso me levanto. No me levanto para salir en la tapa del diario.

—Cuando Cristina escribió la carta y dijo que había “funcionarios que no funcionan”, ¿qué pensó?

—Cuando Cristina escribió la carta, por supuesto que eso llama la atención y todos los periodistas se quedaron con eso, pero para mí lo más interesante fue el tercer párrafo. Ella en el tercer párrafo habla del problema que tiene la Argentina de bimonetarismo. Es como si uno fuera médico y tuviera que diagnosticar al paciente, y decir “dónde está la enfermedad”. Ahí está la enfermedad de la Argentina, en el bimonetarismo y en el problema de restricción externa, en la imposibilidad de generar dólares. Ese es el párrafo más interesante. Porque además de diagnosticar bien, convoca a todos, dice hay que hacer una gran mesa, con periodistas, empresarios, sector público, privado, todo el arco político. Es maravillosa la carta. Y esa parte pasó de largo.

—¿Tiene contacto con la vicepresidenta?

—Bueno, estuve pocas veces, el año pasado. Este año todavía no tuve la posibilidad de estar. Pero tengo una buena relación, de mucho respeto.

—¿Qué opina de la relación entre Alberto y ella?

—Tienen que estar bien. Creo que tienen que estar bien. Creo que eso Alberto lo tiene clarísimo. Con Alberto te lo puedo decir porque hablo más. Y creo que Alberto entiende que la Argentina necesita que esa relación esté equilibrada

—¿Y cómo está esa relación para usted?

—Equilibrada, y creo que hacen un gran esfuerzo los dos. Creo que Cristina tuvo un gesto maravilloso. Alberto lo entiende perfectamente, lo dice públicamente, y en privado dice lo mismo. Es muy importante que estén bien. Uno es el presidente, el que toma las decisiones, y la otra es la parte más importante del Frente de Todos en términos de cantidad de votos. Entonces eso tiene que funcionar.

Matias Lammens
Matias Arbotto (Matias Arbotto/)

—¿Cómo se ve de acá a cinco años?

—A mí me entusiasma mucho gobernar la Ciudad de Buenos Aires. La verdad que es un desafío que me tienta, te diría, no sé si me quita el sueño, pero casi. Porque ahora me lo quita mi hija de 4 meses, no me lo quita la Ciudad de Buenos Aires. Pero a mí me gustaría mucho gobernar la Ciudad de Buenos Aires.

—¿Cómo es su relación con Horacio Rodríguez Larreta?

—Tengo buena relación personal con él. Tengo muy buena relación. De mucho respeto. Creo que hay cosas que hizo muy bien. Pero creo que tenemos diferencias ideológicas sobre qué hacer con los recursos.

—¿Quiere ser el próximo jefe de Gobierno de la Ciudad?

—Me gustaría ser jefe de Gobierno, sí. Me parece que la Ciudad tiene un potencial extraordinario. Y que se han hecho cosas bien durante este tiempo, como dije en la campaña pero me parece que todavía hay situaciones de mucha injusticia y que no puede ser que tengamos todavía gente viviendo en villas. No puede ser que tengamos problemas de infraestructura en las escuelas. Buenos Aires es una ciudad que tiene un presupuesto increíble, un presupuesto extraordinario, un presupuesto de ciudad europea. Y que estemos discutiendo, por ejemplo, un tema de actualidad, de si en Costa Salguero vamos a hacer torres de lujo o vamos a hacer un gran parque. Creo que si algo nos dejó la pandemia es reflexionar sobre nuestro vínculo con el medioambiente, con los espacios verdes, y estamos planteando hacer torres en un lugar donde ya tenemos viviendas de lujo, viviendas de lujo hay en Puerto Madero, hay un montón, y muchas están vacías todavía. La Ciudad ya tiene eso, necesita otra cosa. Ojalá que pueda hacerlo, que pueda materializarlo, que me pueda presentar y que pueda ganar. Tengo mucha gente, tengo muchos equipos también que están preparándose todos los días para eso.

(Gustavo Gavotti)
(Gustavo Gavotti) (Gustavo Gavotti/)

Las medidas durante la temporada de vacaciones 2021

—¿Cómo van a ser la apertura y las medidas que van a aplicar desde el Ministerio para la temporada?

—La Provincia de Buenos Aires, que es, por ahí, uno de los grandes receptores de turismo, el 1 de noviembre se abrió para quienes son propietarios, y a partir del 1 de diciembre, para todos los turistas que quieran visitar la costa atlántica, que es uno de los grandes destinos turísticos. Otro es la provincia de Córdoba, que se va a abrir a partir del 1 de enero para todo el país. Estamos trabajando con cada uno de esos municipios. Yo estoy teniendo personalmente reuniones con cada uno de los gobernadores, con cada uno de los intendentes. Nosotros lo que no nos podemos permitir es que todo el esfuerzo que hemos hecho hasta acá lo tiremos por la borda, pero sí tenemos que entender que es muy importante que haya temporada de verano, por lo que te contaba antes. Por el impacto económico que tiene.

—¿Cuáles son las estimaciones y las expectativas para esta temporada en plena pandemia?

—Mirá, una temporada de verano en la Argentina es un movimiento de alrededor de 15 millones de personas. Yo creo que esta temporada, por toda la situación que vivimos y porque mucha gente por ahí no se va a animar a moverse, a pesar de que están las condiciones dadas para que lo hagan, vamos a tener entre 7 y 9 millones de personas. Una temporada del 70%. Y creo que va a ser una temporada importante para destinos emergentes, para destinos fuera de los tradicionales.

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