Política

Alberto Fernández minimizó la carta de CFK y recordará con agenda propia su primer año en la Presidencia

Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner durante la asunción presidencial del 10 de diciembre de 2019 (UESLEI MARCELINO/)

“Es Cristina, no se puede esperar otra cosa”, se escuchó en las cercanías del presidente Alberto Fernández cuando la vicepresidente Fernández de Kirchner posteó en sus redes sociales una nueva carta personal que elogiaba su liderazgo en la Cámara Alta, rescataba ciertos méritos del gobierno, profundizaba su mirada agria contra la Corte Suprema y reiteraba su cuestionamiento a la administración de Mauricio Macri.

CFK es una purista del lenguaje y los discursos políticos. Y no fue casualidad ni un descuido que obviara mencionar con nombre y apellido a Alberto Fernández. Cita al Poder Ejecutivo, a Macri, Nestor Kirchner, a determinados miembros de la Corte, al exjuez brasileño Moro, a Carmen Argibay, al “Dr Zaffaroni”, a Claudio Bonadio y hasta Eduardo Duhalde.

Pero obvió al Presidente de la Nación. Su compañero de fórmula, su opción más versátil para derrotar a la fórmula Macri-Pichetto y recuperar el poder.

En su despacho del primer piso de la Casa Rosada, Alberto Fernández leyó y releyó el posteo de Cristina Fernández. Ya está resignado al caracter abrasivo de CFK, y asume que la relación política con la vicepresidente tendrá la velocidad y los vaivenes de una montaña rusa.

-¿Hay algún punto de coincidencia de Alberto Fernández con el balance que hizo Cristina?-, preguntó Infobae a un miembro del Gabinete.

-Lo voy a poner así. Es una cuestión de estilos y prácticas: Alberto (Fernández) también cuestiona el funcionamiento de la Justicia, pero Cristina quiere llevar a los jueces a patadas en el orto, y Alberto (Fernández) caminando y dialogando.

Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner durante la asunción presidencial del 10 de diciembre de 2019. (Gustavo Gavotti)
Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner durante la asunción presidencial del 10 de diciembre de 2019. (Gustavo Gavotti)

El Presidente no hará nada que implique más tensión interna en la coalición oficialista. Calló frente al fraude cometido por Nicolás Maduró en las últimas elecciones legislativas para no colisionar con el kirchnerismo duró, y anoche decidió jugar con cautela ante la carta de CFK para evitar que el Frente de Todos implosione al año de llegar al Poder Ejecutivo.

Alberto Fernández ya sabía que la vicepresidente no estaría a su lado para recordar su asunción presidencial y el regreso del peronismo a la Casa Rosada. El Presidente y CFK están fríos y la ausencia hoy de una foto compartida en un acto partidario consuma un hecho político que es inédito en 37 años de democracia.

Es una fórmula política desavenida. Cristina estará sesionando en la Cámara Alta cuando Alberto Fernández comparta un cónclave con sus ministros, secretarios y asesores de confianza en Balcarce 50. Sería un mínimo festejo flanqueado por la pandemia, la crisis económica y la lejanía ostensible con la vicepresidente.

Alberto Fernández no desea confrontar en público con CFK, pero no olvida sus maniobras en el Senado. La mayoría kirchnerista enterró su nominación de Daniel Rafecas como Procurador General, empujó la ley de Procuración que no estaba en su agenda parlamentaria y transformó en un adefesio mutante a la Reforma Judicial que había prometido en la campaña electoral.

Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner durante la asunción presidencial del 10 de diciembre de 2019. (Gustavo Gavotti)
Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner durante la asunción presidencial del 10 de diciembre de 2019. (Gustavo Gavotti)

Al caer la tarde, en Balcarce 50, minimizaban la carta de CFK. Cerca del Presidente aseguraban que el posteo en las redes sociales de Cristina “no fijaba ninguna estrategia de acumulación de poder”, que Alberto Fernández privilegiará su propia agenda política, y que no hay un plan de acción para cercar al kirchnerismo y ejecutar un programa de Gobierno “estilo Alberto Fernández”.

Es puro control de daños. CFK soslayó al jefe de Estado en su primer aniversario en la Casa Rosada, condicionó los contactos que Alberto Fernández estaba haciendo con el poder real en la Corte Suprema y negó identidad a la coalición oficialista cuando en su carta-balance no menciona una vez al Frente de Todos.

Alberto Fernández pide paciencia a su tropa y ya espera muy poco de Cristina. Le hubiera gustado una foto juntos, al primer año de mandato. Un sueño que se rompió cuando la puja por los espacios de poder se transformó en un hecho cotidiano entre el Presidente y la Vicepresidenta.

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