Economía

Simplemente bitcoin

Cuando cualquier persona descarga el software de la red de bitcoin en su computadora y la mantiene conectada a Internet y a la red eléctrica con el programa corriendo, participa en la registración, en un libro mayor de asientos encriptados (Reuters) (DADO RUVIC/)

Mi primer contacto con el bitcoin fue en mayo de 2014. En esos tiempos su valor se encontraba entre los 400 y los 500 dólares por unidad. Debo reconocer que desde ese momento no hubo día en el que no siguiera su cotización o aprendiera algo nuevo sobre las criptomonedas, las plataformas de intercambio de activos digitales y la herramienta para su desarrollo “Blockchain”.

A diferencia de lo que muchos hoy piensan, bitcoin no fue creado como una forma de dinero alternativo, sino por el contrario como una forma alternativa de transferir dinero. Lejos estaba en la mira de sus desarrolladores terminar con las monedas tradicionales, los villanos a enfrentar eran los sistemas bancarios y financieros que funcionan sobre costosas infraestructuras e ineficientes protocolos, que aún hoy, todos padecemos.

El 1 de noviembre de 2008 circuló un correo electrónico entre un grupo de personas afines a la criptografía remitido por un tal Satoshi Nakamoto con el título “Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System”. En este documento se describe un sistema de transferencia electrónica de dinero entre pares sin necesidad de pasar por los sistemas tradicionales de los bancos.

Bitcoin no fue creado como una forma de dinero alternativo, sino por el contrario como una forma alternativa de transferir dinero

“Bitcoin nace con pretensiones elevadas: nada menos que proporcionar a los ciudadanos un medio de pago que posibilite la ejecución de transferencias de valor rápidas, a bajo costo y que, además, no pueda ser controlado ni manipulado por gobiernos, bancos centrales o entidades financieras”. Desde su origen se adentra en un campo de batalla con enemigos de fuste.

Sin embargo, la historia lo ha puesto en un lugar ni siquiera soñado por aquellos programadores. Hoy hablamos de bitcoin como una moneda en sí misma, pretendiendo ser común denominador de bienes y servicios, unidad de cuenta y reserva de valor, las tres aspiraciones fundamentales para cualquier cosa que aspire a ser considerada como moneda.

Un ejemplo simple para graficar que es lo que está sucediendo

Cuando un albañil construye un muro la forma de medir la producción de su trabajo es en metros construidos. En consecuencia, cada vez que finaliza su trabajo se mide lo realizado y se genera un certificado indicando los metros construidos y el dinero que debe percibir en virtud al valor unitario por metro.

Cuando cualquier persona descarga el software de la red de bitcoin en su computadora y la mantiene conectada a Internet y a la red eléctrica con el programa corriendo, participa en la registración, en un libro mayor de asientos encriptados, las transacciones entre cuentas o “billeteras electrónicas”. Esto es lo que se denomina “aporte de capacidad de procesamiento”.

Al igual que en la construcción de un muro, que se mide por metro, la forma que encontró la red de bitcoin para medir su producción es justamente el bitcoin. En consecuencia, el bitcoin es la unidad de medida de la recompensa a recibir por la capacidad de procesamiento que los equipos han aportado para registrar transacciones dentro de su red.

El bitcoin es la unidad de medida de la recompensa a recibir por la capacidad de procesamiento que los equipos han aportado para registrar transacciones dentro de su red (Reuters)
El bitcoin es la unidad de medida de la recompensa a recibir por la capacidad de procesamiento que los equipos han aportado para registrar transacciones dentro de su red (Reuters) (Dado Ruvic/)

La falta de comprensión de esta realidad ha llevado a que inversores propensos al riesgo de todo el mundo apostaran a la idea de que ese “certificado de trabajo” tenga vida propia y sirva como reserva de valor, algo así como ahorrar en facturas emitidas y no cobrarlas.

Desde sus comienzos bitcoin ha buceado en el inconsciente colectivo buscando asimilarse más con el oro que con una moneda tradicional. Abundan los cuadros comparativos entre ambas alternativas de inversión. Ambos fundamentan su valor perdurable en el tiempo en virtud a una regla básica de la economía, la escasez.

El caso del oro

Para el caso del oro sabemos que con el tiempo las cuencas se agotan y los procesos de extracción son más complejos y costosos.

El protocolo de emisión de bitcoin prevé la creación de solo 21 millones de unidades, incrementando el grado de dificultad en el proceso cada cuatro años. De esta forma se producen dos fenómenos, escasez y costos incrementales por el uso de mayor cantidad de energía para producirlos.

Además, la incorporación de nuevos mineros al proceso agrega una nueva variable a considerar pues la recompensa es finita y la competencia para distribuirla creciente.

Para el caso del oro sabemos que con el tiempo las cuencas se agotan y los procesos de extracción son más complejos y costosos (Reuters)
Para el caso del oro sabemos que con el tiempo las cuencas se agotan y los procesos de extracción son más complejos y costosos (Reuters)

Al igual que con los metales preciosos, curiosamente se denomina “minar” al proceso de emisión y registro de las transacciones, es decir que en la jerga de las criptomonedas minar es utilizar capacidad de procesamiento para obtener bitcoins o cualquier otro activo digital, de acuerdo con el software que estemos corriendo, siendo esta otra semejanza con el dorado metal.

La historia también aporta lo suyo para generar esa sutil vinculación entre el oro y el bitcoin. Durante la fiebre del oro que ocurrió en la costa oeste de los Estados Unidos a partir de 1848 y que duró por más de cien años los principales beneficiados no fueron ni sus buscadores, que se trasladaron hacia tierras hostiles en busca de fortuna, ni sus compradores, que apostaban a un rápida valorización, quienes más sacaron ventaja de la situación fueron los vendedores de picos y palas, los proveedores de calzados e indumentaria de trabajo y los servicios y fabricantes de medios para el transporte, desde burros, mulas, carretas hasta los mismísimos ferrocarriles.

Durante la fiebre del oro que ocurrió en la costa oeste de los Estados Unidos a partir de 1848 y que duró por más de cien años los principales beneficiados no fueron ni sus buscadores, ni sus compradores, que apostaban a un rápida valorización

De la misma forma, podríamos decir que la fiebre del bitcoin se inició en febrero de 2011 cuando por primera vez su valor salió del mundo de los centavos y alcanzó su paridad con el dólar. Desde allí su curva de cotización se ve como una verdadera montaña rusa con vertiginosas subas y bajas, pero con un único común denominador, se sigue “minando”.

Los proveedores de picos y palas en la red bitcoin fueron, en un principio, los fabricantes de placas de video, que sirven de procesadores para grandes capacidades de procesamiento, adaptados para correr los programas de registro. Basta con ver la evolución de la cotización de la empresa fabricante de placas Nvidia. Durante los años previos a la minería bajo la forma de blockchain el valor de sus acciones oscilaba entre 10 y 20 dólares por acción. Desde la fiebre cripto Nvidia multiplicó varias veces su precio, llegando en nuestros días a cotizar alrededor de los 540 dólares por unidad.

Pero esta industria novedosa de producir activos digitales inmateriales también generó el marco propicio para que nazcan nuevas empresas con crecimientos y valuaciones exponenciales.

Esta industria novedosa de producir activos digitales inmateriales también generó el marco propicio para que nazcan nuevas empresas con crecimientos y valuaciones exponenciales (EFE)
Esta industria novedosa de producir activos digitales inmateriales también generó el marco propicio para que nazcan nuevas empresas con crecimientos y valuaciones exponenciales (EFE) (FRANCK ROBICHON/)

Bitmain desarrolló chips para procesar más rápido y eficazmente transferencias de bitcoins, de esta manera quienes usen estos equipos obtienen una mejor relación costo beneficio para las recompensas que produzcan. Para dimensionar este mercado, Bitmain obtuvo un total de USD 2.300 millones en ganancias entre 2015 y 2018, para luego obtener en el 2019 solamente, más de $3.000 millones.

También surgieron nuevos espacios virtuales en donde intercambiar activos digitales, los exchanges, plataformas online que muestran en tiempo real las ofertas de compra y venta de cada una de las miles de especies de criptomonedas que surgieron luego del bitcoin. Nombres como Binance, Coinbase o Kraken desconocidos hace apenas unos pocos años intercambian miles de millones de dólares por día ofreciendo servicios en plataformas digitales manejando análisis comparativos y estadísticos mucho más sofisticados que en las bolsas de comercio más avanzadas del mundo.

7 x 24 los 365 días del año

Las plataformas de compra venta de activos digitales operan 7 por 24 los 365 días del año gracias a la tecnología que las soporta, pues no demanda de operadores bursátiles pues se autogestionan, permitiendo a personas de diferentes latitudes horarias operar durante la jornada laboral o incluso en la trasnoche.

Sin estar para nada claro su rol futuro en los mercados es evidente que el bitcoin ha conquistado un lugar de privilegio en la historia de las inversiones y los fenómenos económicos.

Sin estar para nada claro su rol futuro en los mercados es evidente que el bitcoin ha conquistado un lugar de privilegio en la historia de las inversiones y los fenómenos económicos

Cuenta en su haber con enormes méritos, como haber sido el iniciador de una nueva economía, la de los activos digitales, haber difundido a la tecnología del blockchain, que merece varias notas aparte, y ser vaso comunicante entre los activos digitales entre sí, además del medio más usado para pasar de monedas tradicionales hacia las electrónicas.

El espíritu original, que fue romper con el sistema de transacciones bancarias tradicionales, ha sucumbido frente la falta de comprensión de las aspiraciones de sus desarrolladores y la especulación, entrando al listado de inversiones de riesgo y quizás de monedas.

Esta columna fue publicada en el blog FinGurú

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