Salud

Cirrosis hepática: lo qué reveló el caso Maradona sobre esta enfermedad silenciosa

Durante el juicio por la muerte de Diego Maradona que sigue su curso en Buenos Aires, los peritos revelaron un dato contundente: “El paciente padecía un cuadro avanzado de cirrosis”, afirmó la anatomopatóloga Silvana De Piero ante el Tribunal Oral N°3 de San Isidro.

La enfermedad no era leve: además de la cirrosis, el ídolo presentaba un corazón que pesaba 503 gramos —el doble de lo normal— y signos de edema generalizado. “Murió por un edema agudo de pulmón secundario a una insuficiencia cardíaca crónica reagudizada”, detalló el forense Carlos Cassinelli.

El estado de Maradona evidencia lo que muchas veces ocurre con esta enfermedad: los síntomas aparecen tarde, cuando el daño es difícil o imposible de revertir.

Qué es la cirrosis hepática y por qué avanza en silencio

“La cirrosis es una etapa tardía de la cicatrización (fibrosis) del hígado, producto de muchas formas de enfermedades hepáticas, como la hepatitis y el alcoholismo crónico”, define la Clínica Mayo. En este proceso, el tejido sano del hígado es reemplazado por tejido cicatricial, lo que interfiere con su capacidad para funcionar correctamente.

Según la revista Nature, el 2,4% de las muertes globales está relacionado con la cirrosis hepática, y la prevalencia sigue en aumento, sobre todo en adultos entre los 45 y 54 años, debido al crecimiento de la obesidad y el consumo de alcohol.

Entre sus causas más frecuentes se encuentran:

  • El consumo excesivo de alcohol
  • Las hepatitis virales B y C
  • La enfermedad hepática grasa no alcohólica (NAFLD), muy relacionada con la mala alimentación y el sobrepeso.

El problema central es que, en sus primeras etapas, la cirrosis no presenta síntomas claros. Cuando estos aparecen, pueden incluir fatiga, pérdida de apetito, ictericia (color amarillento en piel y ojos), ascitis (acumulación de líquido en el abdomen), edemas en las piernas y alteraciones neurológicas.

Además, puede afectar hormonas sexuales, generando en los hombres atrofia testicular y pérdida del deseo sexual; y en las mujeres, alteraciones menstruales.

Diagnóstico, tratamiento y prevención de la cirrosis

Según la Fundación Hígado América, si bien la cirrosis no tiene una cura definitiva, puede controlarse e incluso revertirse parcialmente si se detecta en etapas tempranas. El enfoque terapéutico depende de la causa subyacente e incluye medidas como:

  • Abandonar el consumo de alcohol en los casos vinculados al alcoholismo crónico.
  • Aplicar tratamientos antivirales cuando la cirrosis se debe a hepatitis B o C.
  • Adoptar hábitos saludables, especialmente en pacientes con hígado graso, mediante una combinación de pérdida de peso, alimentación equilibrada y ejercicio regular.

Además, la prevención juega un rol central. Seguir una dieta sana, mantenerse activo, evitar la automedicación y moderar el consumo de alcohol son acciones concretas que protegen el hígado.

“Es importante realizarse chequeos si hay factores de riesgo”, recomienda la Asociación ASSCAT, Asociación para la Lucha contra las Hepatitis, España.

Fuente: Con bienestar

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