Economía

Ley Bases, dólar y competencia de monedas: otra consultora volvió a recomendar “el modelo peruano”

Julio Velarde, presidente del Banco de Reserva (Central) del Perú, uno de los pilares de la estabilización de la economía peruana (EUTERS/Mariana Bazo/File Photo) (Mariana Bazo/)

El apretado pero exitoso paso del proyecto de “ley Bases” por el Senado y la inicial reacción positiva de los mercados en materia cambiaria y de riesgo-país revitalizó las expectativas de una “nueva etapa” de la política económica oficial, en base a reformas, paquete fiscal y ayuda financiera externa.

“Los elementos que avalan esta percepción son anuncios de cambios en la política de persistencia de tasas de interés reales notablemente negativas y el reinicio de la actualización de las tarifas de servicios públicos. Todo ello, en el contexto de la negociación de un nuevo programa con el FMI, con refuerzo a las reservas internacionales”, dice un reporte de la consultora Quantum, fundada por Daniel Marx, exsecretario de Finanzas en el que repasa elogiosamente las reformas que a partir de agosto de 1990 permitieron la estabilización y el crecimiento de la economía peruana.

Cabe recordar que ayer, luego que el directorio del Fondo aprobó un desembolso de USD 800 millones para la Argentina, Gita Gopinath, subdirectora del organismo, pidió flexibilizar la política cambiaria, reducir más los subsidios a los servicios públicos y aplicar tasas de interés positivas (superiores a la inflación) para poder avanzar hacia una “competencia de monedas”.

Javier Milei junto a Kristalina Georgieva
Milei y Georgieva, en su encuentro en el G7, flanqueados por Karina Milei, el embajador en EEUU, Gerardo Werthein, y Demián Reidel, asesor presidencial

Poco después, en Italia, donde asiste como invitado del país anfitrión a la Cumbre del G7, el presidente Javier Milei dialogó con la número uno del organismo, Kristalina Georgieva, en lo que definió como una “muy buena reunión”.

Sin embargo, las recomendaciones del FMI y el informe de Quantum difieren del proceso de “dolarización endógena” que recientemente describieron el propio Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo.

Perú, dice el informe de la consultora, enfrentaba a principios de 1990 una elevadísima inflación, fuerte devaluación de la moneda y una dolarización de hecho, pero logró estabilizar su propia moneda (el nuevo sol) y logró crecer de modo sostenido “durante décadas”, incluso en un contexto de alta inestabilidad política.

Quantum Banco Central Perú Dolarización
Tras aplicarse el plan de estabilización, la inflación cayó del 7.650% anual en 1990 a 139% en 1991 y tardó siete años en llegar al dígito anual, pero la economía se reactivó rápidamente (Sergio/)

Según el informe, “los problemas de Perú, en muchos aspectos, eran más profundos que los vigentes en Argentina. También, las condiciones internacionales eran distintas, al igual que el grado de interrelación entre las economías, con un proceso de globalizacion muy incipiente”. Además, y también como diferencia a favor, señala, la Argentina tiene ventajas por tamaño e importancia de distintas industrias y actividades, capacidad productiva y posibilidades de generación de empleo.

Los problemas de Perú, en muchos aspectos, eran más profundos que los vigentes en Argentina. También, las condiciones internacionales eran distintas, en un contexto de creciente globalización (Quantum)

En la segunda mitad de los 80s, recuerda Quantum, Perú había aplicado políticas fiscal y monetaria fuertemente expansivas, fuertes controles de precios y tipos de cambio múltiples que llevaron una persistente caída del PBI, el vaciamiento de las reservas del Banco Central y la inexistencia de financiamiento.

Cuando se estabilizó el Perú

En ese contexto, prosigue, se aplicó un Plan de estabilización que tuvo las siguientes características:

  • Inflación: tras una fuerte corrección en precios relativos (tipo de cambio y otros precios regulados), en agosto de 1990 se lanzó un plan de estabilización en momentos de hiperinflación del 7.650% anual, muy superior a la de la Argentina de 1989 (4.924%). En 1991 la inflación anual fue 139% y siguió cayendo en los años posteriores, “pero tardó 7 años en llegar al dígito anual”.
  • Política fiscal: la inflación fue abatida gracias con un fuerte ajuste fiscal que incluyó recorte de gastos y aumento de impuestos que hicieron que el saldo fiscal pasara de un déficit de 9% del PBI a algo más de 2% en 1991 y luego se situó entre 2,5 y 4% de déficit financiero, pero con superávit fiscal primario.
  • Política monetaria: al contrario de lo que fue hasta ahora la política financiera oficial, en Perú la tasa de interés real pasó de negativa a muy positiva, más exactamente, de menos 3% a más 5% mensual, para luego reducirse de a poco, pero manteniéndose siempre en terreno positivo. Actualmente, dice Quantum, la tasa de interés real es de 0,2% de tasa efectiva mensual y permitió que el sistema financiero se desarrolle notablemente: “M3 supera el 55% del PBI y los préstamos en dólares al sector privado representan el 23% del total”, precisa al respecto. Además, aclara, “desde un principio se mantuvo una fuerte autonomía e independencia del Banco Central, garantizada en la Constitución Nacional, sin ignorar la dirección de la política económica, pero dentro de una búsqueda continua de la estabilidad económica”.
  • Monetización: la inflación previa a la estabilización había llevado a una fuerte desmonetización (caída del uso del sol, la vieja moneda peruana), por la cual depósitos totales del sistema financiero eran algo más del 10% del PBI y debido a un proceso de dolarización “natural”, al lanzarse el plan de estabilización los depósitos en dólares explicaban el 80% del total.
Quantum Banco Central Perú Dolarización
Uno de los gráficos del informe de Quantum resalta el aumento de los depósitos en el "Nuevo Sol", la moneda peruana, muy superior al de los depósitos en dólares (Sergio/)
  • Política cambiaria: aquí se aprecia una gran diferencia con los recientes enunciados oficiales acerca del congelamiento de la base monetaria en pesos y un proceso de “dolarización endógena”. En sentido exactamente opuesto, dice Quantum, Perú sancionó una ley que hizo que el dólar fuese moneda de curso legal, en competencia con el nuevo sol, pero mediante la liberalización del mercado de cambio y con aplicación de un esquema de “flotación administrada”, por parte del Banco Central, como también recomendó recientemente el exministro Cavallo.

Reservas y reformas

  • Reservas internacionales: al lanzarse el plan eran inferiores a los USD 2.000 millones, tardaron tres años en duplicarse y seis en quintuplicarse a poco menos de USD 11.000 millones.
  • Tipo de cambio: el tipo de cambio real multilateral se apreció un 58% hasta 1992, pero luego, en el marco de la “flotación administrada” del Banco Central, tuvo fluctuaciones menores y “una tendencia leve de depreciación real”.
  • Actividad económica: la economía empezó a crecer en 1991 y se aceleró desde 1992, crecimiento entre 1991 y 1999 a un promedio de 4,1% anual, gracias –enumera Quantum, al aumento de la monetización, el ingreso de capitales y la introducción de “reformas que propendieron a atraer inversiones competitivas”.
  • Reformas estructurales: además de la estabilidad macro, el dinamismo se basó en un profundo proceso de reformas estructurales. Entre ellas, el informe enumera: liberalización del comercio exterior, apertura del mercado de capitales, liberalización financiera, reforma fiscal, privatizaciones y acuerdos de inversiones y comercio internacional.
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Tras el brusco descenso inicial de la inflación, entre 1991 y 1999 el PBI creció a un promedio del 4,1% anual (Sergio/)
  • Reforma del sistema jubilatoria: el informe la destaca por separado e incluyó un régimen de capitalización de “contribuciones definidas” (esto es, de capitalización) “buscando la sostenibilidad inter-temporal de las cuentas previsionales” y “mecanismos de ahorro e inversión de largo plazo.
  • Contexto internacional: Por último, el informe destaca que el mundo avanzaba entonces en reformas y adaptaciones “en el marco de una creciente globalización, con impulso a las reformas estructurales y pro-mercado”, algo que en el actual y más conflictivo contexto geopolítico internacional sí se presenta como una comparación desfavorable para el actual desafío argentino.

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