Docentes universitarios volvieron a expresar su rechazo al aumento salarial del 2% dispuesto por el gobierno nacional para diciembre, al considerar que se trata de una cifra “meramente simbólica” frente a la fuerte caída del poder adquisitivo que atraviesa el sector. En diálogo con esta Agencia, Sofía Cáceres Sforza, secretaria general del Sindicato de Trabajadores Docentes Universitarios de Entre Ríos (Sitradu) indicó que el atraso salarial acumulado supera el 50%.
viernes 30 de enero de 2026 | 19:48hs.
Desde el sindicato docente cuestionaron que el incremento no sólo queda por debajo de la inflación del mes —que fue del 2,8%— sino que tampoco reconoce la pérdida salarial arrastrada desde antes de la asunción del actual gobierno. Además, recordó que el Ejecutivo nacional continúa sin aplicar sin aplicar la Ley de Financiamiento Universitario, que fue aprobada por el Congreso, ratificada tras los vetos presidenciales y sostenida en la discusión presupuestaria.
Según explicó Cáceres Sforza, incluso el propio gobierno había reconocido el atraso salarial en la reglamentación de esa ley publicada en el Boletín Oficial, lo que vuelve aún más grave la decisión de otorgar aumentos unilaterales sin convocatoria a paritarias. “Desde hace casi dos años el Ejecutivo nacional decidió no llamar a negociaciones colectivas, incumpliendo un derecho básico de los trabajadores. En paritarias no sólo discutíamos salario, sino también condiciones laborales y acuerdos que hoy están completamente caídos”, señaló.
“Actualmente, un docente auxiliar con dedicación parcial percibe alrededor de 500 mil pesos mensuales, un ingreso insuficiente para sostenerse. Esto provocó que la mayoría de los docentes no pueda vivir exclusivamente de su trabajo en la universidad y que durante 2024 se registrara una ola de más de 10 mil renuncias en todo el país”, acentuó la dirigente sindical.
Asimismo, la precarización impacta también en las otras funciones que cumplen los docentes universitarios, como la investigación, la extensión y la formación de recursos humanos, actividades que son obligatorias para sostener los cargos a través de evaluaciones periódicas. “Con la carga horaria excesiva para llegar a fin de mes, esas tareas son las primeras que se ven afectadas”, alertó.
En el plano provincial, Cáceres Sforza expresó que la situación no es ajena a la nacional. En la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader), precisó que existen docentes que cobran por hora dictada y no por cargo, sin reconocimiento del trabajo extra que implica la actividad académica. También cuestionó la falta de convocatoria a paritarias por parte del gobierno provincial y advirtieron que el presupuesto universitario sigue siendo motivo de disputa, con denuncias de distribución discrecional que termina perjudicando a estudiantes y trabajadores.
En este contexto, los gremios anticiparon que también se están organizando para enfrentar la reforma laboral que el gobierno nacional busca impulsar. Consideran que se trata de una iniciativa que recorta derechos individuales y colectivos, limita la negociación salarial y el derecho a huelga, y profundiza la explotación laboral, con impacto directo sobre los trabajadores estatales, de la educación y de la salud.
Finalmente, señalaron que lo que está en juego va más allá de la discusión salarial. “Hay una guerra declarada contra la universidad pública”, afirmaron, y vincularon el ajuste con un proyecto de privatización del sistema educativo. Advirtió que el ataque al financiamiento universitario afecta la producción de conocimiento soberano y el acceso de los hijos de la clase trabajadora a la educación superior. “La universidad pública es una herramienta de igualdad y eso es lo que hoy se quiere desmantelar”, concluyó Cáceres Sforza. (APFDigital)