La investigación policial sobre el presunto fraude informático que permitió apropiarse de más de 9 millones de soles de una municipalidad en Chincha suma un nuevo giro. Aunque ya se conocía la implicación de una hermana de Jackson Mora, ahora Latina Noticias reveló que una segunda hermana materna del boxeador también figura entre los investigados, ampliando el grupo familiar bajo sospecha en el caso.
La Policía confirmó que Solange Carla Vílchez Rodríguez, hermana materna de Jackson Mora, habría recibido fondos provenientes del presunto fraude. La investigación detalla que Noelia Mora, también hermana del acusado, transfirió a Vílchez Rodríguez la suma de 20 mil soles. El movimiento ocurrió dentro del periodo en el que se concretó el desfalco a las arcas municipales, revelaron los agentes de la División de Estafas y otras Defraudaciones.
El propio Jackson Mora reconoció ante el juez que su empresa recibió le dinero, pero fue un tema de alquiler.

Según la investigación, FFC, la firma representada por Mora, recibió un monto superior a los 9 millones de soles. La policía había realizado un seguimiento a los movimientos de Jackson Mora y monitoreó su rutina hasta lograr su captura días después de los hechos.
“¿Qué persona normal va a cometer ese delito dando su nombre, dando su imagen, para poner a su hermana en riesgo?“, se defendió Mora.
A pesar de esta postura, reconoció ante las autoridades la responsabilidad de la compañía en la operación financiera bajo sospecha. Además, que por el alquiler de la cuenta se le ofreció el 10 % del monto total.
En el expediente judicial figura que Noelia Mora asistió a diversas entidades bancarias en calidad de gerente de la empresa, lo que refuerza su vínculo con el presunto fraude. Sin embargo, tanto Noelia como Solange Vílchez fueran liberadas tras prestar declaración, aunque la investigación sobre sus participaciones continúa abierta.
En el curso del proceso, la policía identificó a Marcio González como una pieza instrumental en la logística del grupo, al haber prestado su nombre para legalizar el alquiler de una oficina utilizada por César Neposoya. Este espacio, según la reconstrucción policial, contaba con paneles y publicidad que simulaban ser la sede de una congresista, estrategia destinada a dar apariencia de legalidad a las operaciones del grupo.
Para las autoridades, González Upiachiwa prestó su nombre por un monto de ochenta soles, pero luego abandonó el lugar llevándose todos los elementos que hacían referencia a la supuesta oficina parlamentaria. La policía sostiene que la oficina jugó un papel en el proceso de desvío del dinero municipal.

En los registros videográficos aparece el ecuatoriano conocido como el Guerrero Vacasela, alumno de Jackson Mora en artes marciales, quien aquel día actuó como seguridad del grupo, según la policía. El juzgado le otorgó comparecencia con restricciones, descartando su internamiento preventivo.
Mientras tanto, la situación personal de Mora cambió de manera drástica. Su dedicación a las artes marciales y una vida ligada al deporte quedaron relegadas frente a la acusación de fraude informático, banda criminal y lavado de activos.