Las elecciones de Aragón poco tienen que ver con las de Extremadura y a la vez la incógnita es la misma: saber qué peso acabará teniendo Vox en el futuro gobierno. Las mayorías absolutas no existen en esta región. Nunca lo han hecho. Las encuestas apuntan a que el popular Jorge Azcón será reelegido, pero si eso ocurre, después lo va a tener muy difícil. El motivo del adelanto electoral -el primero en la historia de esta comunidad- fue el fracaso de las negociaciones entre PP y Vox. No llegaron a un acuerdo para firmar los presuestos, lo que precipitó los comicios del 8 de febrero. Pero ¿y después qué?
“Estar en el Gobierno sin Presupuesto no es gobernar”, dijo el actual presidente aragonés, una frase que sin duda dirige a Pedro Sánchez, que lleva varios años prorrogando las cuentas públicas, pero que también se puede volver en su contra si no le salen los números. Tras las elecciones tendremos qué ver cómo se las apaña y saber por qué lado va a ceder. Porque tendrá que hacerlo. En una entrevista con Infobae, desde su despacho en el edificio Pignatelli de Zaragoza, explicó que aspira a alcanzar los 30 escaños y a formar un gobirno “íntegramente con consejeros del Partido Popular”. Cree que a Vox, en verdad, no le gusta gobernar.
Hasta ahora, algunas de las cuestiones que la ultraderecha exigía “eran inasumibles” para los populares, en palabras del consejero de Hacienda e Interior, Roberto Bermúdez de Castro. Chocaron, por ejemplo, en materia migratoria o medioambiente. Y es que la relación de estas dos formaciones en la región no es como la que, por ejemplo, tienen en Valencia, donde Juanfran Pérez Llorca se entregó a Vox tanto hasta en el Pacto Verde Europeo. Para eso no necesitó ni formar parte del Ejecutivo. A priori, en Aragón la situación es distinta. El PP no se ha vendido facilmente.

Vox cuenta actualmente con siete escaños (en Aragón hay 67 y la mayoría absoluta está en 34) y hay una cuestión con la que tiene que contar el PP: la ultraderecha está al alza en toda España. Todas las encuestas anuncian su subida y además Santiago Abascal, la cara más visible, va a estar presente en la mitad de la campaña por el territorio aragonés, acompañando a su candidato, Alejandro Nolasco. Todo apunta a que Vox conseguirá más de siete escaños. Con más peso y más representación, podrá exigir todavía más (primera clave).
Teniendo esto en cuenta, Jorge Azcón solo tiene otra opción: sumar con el resto de fuerzas de la derecha, como el Partido Aragonesista (PAR) o Aragón Existe. En las elecciones de 2023 lograron uno y tres diputados, respectivamente. El PP, 28. Mucho tienen que subir los de Alberto Nuñez Feijóo para acercarse a los 34 y necesitar pocos escaños de las fuerzas minoritarias (segunda clave). Es una situación muy complicada a la que se agarra el Partido Popular: una derecha fragmentada, a la que además hay que añadirle la presencia de Se Acabó La Fiesta, de Luis Alvise Pérez.

Alvise, que no se presentó en Extremadura, decidió presentar su candidatura para Aragón en el último momento (tercera clave). El motivo: mientras que en la comunidad extremeña el listón electoral exigía alcanzar al menos el 5% de los votos para obtener representación parlamentaria, en Aragón basta con superar el 3% en una provincia, lo que altera de forma sustancial las posibilidades reales de entrada de una fuerza emergente como la que lidera el agitador político y eurodiputado. Un factor más con el que tiene que contar el PP.
Esto nos lleva a una cuarta clave. Mientras que en Extremadura había tan solo cuatro opciones (había 10 candidaturas pero solo cuatro tenían opciones), en Aragón nos encontramos con nueve. En la derecha tenemos los partidos ya mencionados y, por parte de la izquierda, se ha decidido ir por separado, lo que supone mayor fragmentación y, por ende, menos representación. El histórico Chunta Aragonesista está liderado por Sergio Pueyo, quien ha sido en el último año y medio diputado de Sumar. La formación de Yolanda Díaz también se presenta en esta ocasión, pero solo con Izquierda Unida y con Marta Abengochea al frente. Y por último está Podemos, que se presenta junto a Alianza Verde, con María Goikoetxea como candidata.

No obstante, si hay una diferencia clara con los comicios extremeños es que, mientras que tenían a un candidato pendiente de juicio y con acusaciones de intentar “maniobrar” para conseguir su aforamiento, como era Miguel Ángel Gallardo, en Aragón compite una ministra. Una ministra que no está en su mejor momento, sobre todo tras las fotos publicadas en una comida con Francisco Salazar, señalado por acoso sexual, pero una ministra al fin y al cabo. El PSOE consiguió hace tres años 23 escaños. Ahora las encuestas apuntan que el dato será más bajo.
Y por último, la presencia de Alvise (quinta clave). El resultado de SALF en las elecciones europeas de 2024 fue de 800.000 votos y tres escaños en el Parlamento Europeo. Y Aragón fue entonces uno de los territorios donde mejor resultado obtuvo: 26.512 papeletas, el 5,1% del total, que le situaron como cuarta fuerza política por delante de Sumar. Si desgranamos los datos vemos que consiguió 19.961 votos en Zaragoza (5,2%), 4.031 en Huesca (4,7%) y 2.520 en Teruel (4,7%).
Y aunque no son lo mismo unos comicios europeos que unos autonómicos, nos sirve como referencia para comprobar que las opciones de lograr algún escaño son factibles. De hecho, con cifras similares a las de 2024, SALF podría asegurar un diputado en la provincia, tomando como referencia que IU obtuvo su único representante hace dos años con 15.874 votos y una participación cercana al 70%. En Huesca y Teruel, la situación sería más abierta y sujeta al reparto que establece el método D’Hondt.