Posesión por encima del 65%. Más de 700 pases. Una precisión de pase rozando el 92%. Si solo viéramos la ficha técnica del España-Cabo Verde o del España-Arabia Saudí, costaría adivinar cuál de los dos ha sido la primera victoria de la selección española en el Mundial 2026. El primero acabó con un empate sin goles; el segundo con un póker. Pero contra Cabo Verde, España remató 27 veces. En el partido contra Arabia Saudí tiró cinco veces menos (22). Mismo dominio con resultados opuestos.
Entonces, ¿qué ha cambiado? La respuesta no está en cuánto dominó España, que fue prácticamente idéntico en ambos encuentros, sino en cómo lo hizo y, sobre todo, en un detalle que cambia el resultado y el ánimo de los jugadores españoles: el primer gol.
Empecemos por lo que se parece. España manejó el 74% de la posesión ante Cabo Verde y el 67% ante Arabia Saudí. Completó 800 pases en el debut y 725 en el segundo partido, ambos con un 92% de acierto, la gran mayoría en campo rival (87% en el primero por 86% del segundo). Generó más remates, más córners y más centros que sus dos rivales en los dos encuentros. Hasta aquí, dos calcos.
Además, la cifra de disparos a puerta también sorprende. De los 27 disparos ante Cabo Verde, solo 7 llegaron a portería, y 8 fueron directamente bloqueados por una defensa que no dejaba un hueco libre. Ante Arabia Saudí, con menos remates (22), han llegado 8 a portería y solo 2 fueron bloqueados.
La clave está en el primer gol. Durante los 90 minutos del debut, el marcador no se movió, lo que iba aumentando los nervios de La Roja y motivando a los caboverdianos. En cambio, contra Arabia Saudí, pasado el minuto 10, y antes de que llegara la media hora, España ya ganaba 3-0, lo que daba más tranquilidad a los jugadores.
Además, la revolución en el once propició cambios en el casillero que se explica con las palabras de Luis de la Fuente tras el partido: “La intensidad, el ritmo, la circulación de balón, haber dominado muchísimo más el balón, siempre con sentido, siempre en ventaja al compañero, la profundidad”, ha destacado el seleccionador como las claves de la mejoría respecto al debut.
El contraste entre los dos rivales también lo cuentan los números defensivos. Cabo Verde, pese a tener solo el 26% de posesión, completó el 72% de sus pases en campo de España. Arabia Saudí, en cambio, se quedó en un 42% de precisión en la misma zona. Apenas podía sacar el balón limpio, lo que devolvía la pelota a España una y otra vez en zonas peligrosas. Aunque cabe destacar que en ambos partidos la Selección quiso presionar arriba y tuvo buen press tras pérdida.
Esa diferencia se nota también en los despejes: 46 de Cabo Verde por 36 de Arabia Saudí. Más y mejor volumen defensivo caboverdiano; y también más orden. Arabia Saudí, pese a tener un jugador más atrás sobre el papel (su 5-4-1 frente al 4-1-4-1 de Cabo Verde), y plantear un partido similar, terminó el partido sin un solo remate dentro del área española. Cabe destacar que los saudíes son muy fuertes en las contras.
En los días previos al choque ante Arabia Saudí, De la Fuente ya había avisado de que el equipo llegaba “picado” tras las críticas recibidas por el empate del debut. Preguntado por si esa rabia se había notado en el campo en el segundo, el seleccionador prefirió no darle más lectura de la necesaria: “A nadie le gusta que duden de su capacidad, de su trabajo, de su profesionalidad. Y esta reacción es lógica, pero no tiene más, no es diferente a lo que hayamos hecho en el pasado”, ha sentenciado.
Tampoco quiso hablar de revancha. Para el técnico, el 4-0 sirvió sobre todo para confirmar una manera de jugar que el equipo lleva tiempo trabajando: “Hoy queríamos reafirmarnos, dar continuidad a un trabajo, a un proyecto de largo tiempo”. Y sobre el resultado en sí, fue claro: “Estamos contentos por la entrega de los jugadores”, dijo. Pero una cosa está clara: España dominó, pero fue la calidad de ese dominio y un cambio de planteamiento más que de jugadores lo que garantizó la victoria en el segundo partido. Y esa es la España que se espera en este Mundial.