La reciente evaluación sobre el estado de la infraestructura de protección en la central nuclear de Chernóbil concluye que un ataque con drones ocurrido en febrero pasado no generó liberación de material radiactivo, pero sí ocasionó daños significativos en la estructura del Nuevo Confinamiento de Seguridad (NSC), lo que afecta tanto la capacidad de contención de este recinto como su durabilidad proyectada. Ante estos hechos, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha decidido enviar un nuevo grupo de especialistas a la zona, en medio de advertencias de continuos hostigamientos contra instalaciones críticas y de reportes de actividad militar en áreas próximas a otras centrales nucleares, según informó el propio organismo a través de un comunicado recogido por distintas agencias.
De acuerdo con la información suministrada por el OIEA, el despliegue de personal internacional pretende llevar a cabo una revisión completa del estado del NSC en Chernóbil, estructura que fue levantada tras el accidente de 1986 para contener el material radiactivo del reactor accidentado. Esta operación de refuerzo técnico se suma a las iniciativas de monitoreo desarrolladas después del mencionado ataque con drones, evento que, según el OIEA, no produjo fuga radiactiva pero sí generó afectaciones que podrían poner en riesgo la seguridad a largo plazo de la instalación. El organismo indicó que esta intervención responde también a la necesidad de asegurar la protección efectiva de la estructura dañada y anticipar medidas correctivas ante posibles amenazas futuras.
El OIEA también ha señalado preocupación por la situación en la central nuclear de Zaporiyia, donde sus representantes vienen informando de actividad militar frecuente y cercana a la instalación ubicada en el este de Ucrania. Según el reporte divulgado por el organismo, los equipos de supervisión han indicado que el personal ha detectado disparos y explosiones en las inmediaciones del complejo, contabilizando hasta 20 episodios de este tipo en algunas jornadas. El medio OIEA citó estos testimonios para advertir sobre el incremento del riesgo en torno a la central, que ha sido motivo reiterado de alarma internacional por encontrarse en una zona de alta tensión militar.
En contraste con el panorama descrito en Chernóbil y Zaporiyia, el regulador internacional aseguró que las otras tres centrales nucleares en funcionamiento en Ucrania —Jmelnitski, Rivne y Ucrania Meridional— operan casi a plena capacidad. Según publicó el OIEA, la producción eléctrica en estos recintos se ha estabilizado después del impacto sufrido durante los ataques militares contra la red eléctrica ucraniana en la semana anterior. El propio organismo resaltó que este restablecimiento contribuye a la regularidad del suministro energético en el país, aunque no desestima el impacto de los hostigamientos continuos sobre infraestructuras clave.
El organismo detalló además que las acciones militares recientes no solo han repercutido sobre las plantas nucleares o sus protecciones específicas, sino que también han afectado el conjunto de la red eléctrica mediante daños en varias subestaciones críticas distribuidas por el territorio ucraniano. Por este motivo, el OIEA ha anunciado la próxima llegada de un equipo de expertos que evaluará de cerca las secuelas en estas infraestructuras con el objetivo de elaborar diagnósticos técnicos sobre el grado de afectación y las necesidades de reparación.
La información recopilada por el OIEA sobre la central de Chernóbil especifica que el Nuevo Confinamiento de Seguridad —el sarcófago construido alrededor del reactor accidentado— fue objeto de impactos directos, situación que amenaza la función de confinamiento y, según lo reportado, compromete la proyección de vida útil del recinto. Este detalle fundamenta la urgencia del refuerzo técnico y la revisión estructural en las próximas fechas. El OIEA subrayó que, pese a la ausencia de filtraciones radiactivas, los daños estructurales poseen implicaciones graves para la estabilidad de toda la instalación y la protección ambiental a largo plazo.
Adicionalmente, el OIEA ha hecho hincapié en la persistencia de ataques armados que comprometen no solamente las instalaciones de generación eléctrica, sino también los nodos fundamentales para la distribución energética en Ucrania. En palabras del organismo, la situación actual exige vigilancia constante y evaluación precisa, por lo que la misión técnica internacional ampliará su presencia y su monitoreo tanto en centrales nucleares como en subestaciones afectadas, siguiendo los parámetros de seguridad y protección radiológica.
El comunicado divulgado por el OIEA afirmó que el personal desplazado a Ucrania encabeza acciones de verificación en tiempo real sobre el estado de seguridad tanto de los reactores nucleares como de la red de transporte de energía. El organismo mantiene un protocolo de comunicación directa con las autoridades ucranianas y con los responsables técnicos de cada central, con el fin de actualizar permanentemente la información sobre riesgos y operatividad.
El medio OIEA informó que monitorea de forma constante la posible escalada militar en regiones próximas a instalaciones nucleares y emite alertas cuando la integridad de los recintos o de la red eléctrica resulta comprometida. En este contexto, la institución internacional enfatizó que su labor permite anticipar situaciones de peligro y asesorar sobre las acciones más adecuadas para prevenir accidentes de mayor alcance.