“Están amenazados ahorita. Les han quitado los documentos, les han quemado la ropa, todo lo que ellos tenían”, relató la esposa de uno de los peruanos reclutados bajo engaños y enviados a la primera línea del conflicto entre Rusia y Ucrania.
Su relato, recogido por RPP Noticias, refleja la incertidumbre y el temor que viven decenas de familias tras la desaparición de sus allegados, quienes partieron convencidos de acceder a trabajos seguros y bien remunerados, pero terminaron atrapados en la guerra.
De acuerdo con el testimonio, su esposo, de 27 años, trabajaba en una mina en Pataz (La Libertad) y aceptó una oferta para desempeñarse como personal de seguridad en una empresa rusa.
La propuesta incluía un supuesto bono inicial de veinticinco mil dólares y un contrato por un año, condiciones que resultaron ser falsas. “La promesa fue de veinticinco mil dólares, como un bono inicial de trabajo. Todo el contrato me lo mandó posterior para poderlo traducir, porque todo está en ruso”, detalló la familiar.
El caso de este peruano no es aislado. Según reportes de los últimos días, una red internacional ha captado a decenas de peruanos bajo promesas similares, utilizando anuncios en redes sociales y aplicaciones como Instagram y TikTok. Los reclutadores ofrecían sueldos altos, bonos de ingreso de hasta veinte mil dólares, salarios mensuales de cuatro mil dólares y la posibilidad de obtener la nacionalidad rusa.
Al llegar a Rusia, los peruanos eran despojados de sus pasaportes, celulares y documentos de identidad, según lo reportado por RPP Noticias a partir del testimonio del abogado Percy Salinas, representante de los familiares.

“Ahora ustedes me deben veinte mil dólares, porque eso me costó traerles”, describió Salinas sobre la situación de los reclutados. Muchos de ellos firmaron documentos en ruso cuyos términos desconocían, lo que los dejó atados a condiciones que nunca imaginaron.
En el caso del peruano que viajó desde La Libertad, la comunicación con su esposa se interrumpió después de varios mensajes en los que relató que se encontraba en una base militar, sin posibilidad de salir y bajo amenaza de largas penas de prisión por deserción. “Me dice que si me voy, me van a meter treinta años, cuarenta años preso y no voy a poder salir, porque se llama desertar”, narró la mujer en la entrevista.
El horror de la guerra se hizo evidente en los relatos de quienes lograron comunicarse. “Le han golpeado, mandó la foto de su tobillo, de su pie, todo amoreteado, y así le obligan a que tiene que hacer trabajos, que tienen que hacer entrenamiento y no comen. Están mal, mal, mal, mal”, contó a RPP.
La situación de abuso y violencia se extiende a otros peruanos en la misma condición. Según cifras proporcionadas por el abogado Salinas, ocho peruanos han muerto y al menos cinco han resultado heridos en el frente de combate.

La incertidumbre se ha instalado en comunidades de Lima y provincias. Al menos 120 familias han reportado la desaparición o muerte de sus allegados, quienes aceptaron trabajos como cocineros, vigilantes o personal de seguridad en instalaciones rusas.
Una madre, entrevistada por el programa Cuarto Poder, relató: “Mi hijo creyó que lo contrataron para cocinar en los cuarteles, pero una vez en Rusia, a cambio de sartenes y cacerolas, le entregaron un fusil y municiones”.
Las familias han presentado denuncias por trata de personas ante la Dirección Nacional de Investigación Criminal, adjuntando pruebas como videos y conversaciones. “Cuando tú haces la denuncia, al día siguiente aparecen las amenazas a los celulares de las madres de familia”, advirtió el abogado Salinas en declaraciones a RPP.

Los responsables del reclutamiento operan con identidades falsas y cambian constantemente de nombre tras cada acusación, dificultando la acción de las autoridades. Los reclutadores identificados utilizan alias como Kraken, Halcón y Vicio, actuando desde Perú, Colombia y México.
Tras la difusión de las denuncias, los anuncios desaparecieron de las plataformas y los números de contacto dejaron de responder.
La respuesta estatal ha sido limitada. Las familias han recibido solo promesas de notas de protesta y la gestión de salvoconductos para quienes logren escapar hasta la embajada peruana en Moscú, ubicada a más de 1.200 kilómetros de la zona de combate.
Mientras tanto, los peruanos captados no cuentan con garantías sobre su seguridad ni compensaciones para sus familias. El primer sueldo recibido debe destinarse a la compra de abrigo, uniformes y armamento.
Las familias, agrupadas en torno a 120 casos documentados, reclaman al Estado peruano una intervención efectiva que permita rescatar a sus allegados y detener la captación de nuevos candidatos.