El hallazgo de Gabriel Enrique Arenas Herazo, estudiante de la Universidad de Antioquia, impactó a la comunidad académica y al Bajo Cauca antioqueño tras varios días de búsqueda. Arenas, de 24 años, fue reportado como desaparecido la noche del 30 de abril en Caucasia.
Su cuerpo fue localizado el 5 de mayo a las 18:20 en la zona verde conocida como laguna El Silencio, ubicada en el barrio Pueblo Nuevo de Caucasia, Antioquia, según confirmaron las autoridades.
El descubrimiento fue comunicado por personal del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) y Medicina Legal, luego de la alerta de un habitante del sector. En la búsqueda participaron familiares, autoridades locales y organismos de rescate.
A la zona acudieron unidades del Gaula Militar, la Sijín, la Policía y funcionarios del Cuerpo Técnico de Investigación, quienes inspeccionaron el lugar y trasladaron el cuerpo a Medicina Legal para su identificación forense.

El cadáver fue hallado cubierto con una sábana verde y vestido con una camiseta negra, coincidencia que facilitó la identificación inicial.
José Alejandro Payares, secretario de Gobierno de Caucasia, indicó que la denuncia ciudadana permitió activar el operativo oficial.
Durante los días anteriores, se ofrecieron recompensas de hasta $50 millones por información, incrementadas por la Alcaldía de Caucasia.
Medicina Legal continuaba las labores para confirmar plenamente la identidad y esclarecer las causas del fallecimiento del estudiante, mientras se aguardaba por los resultados forenses.
Arenas desapareció hacia las 10:00 p.m. del 30 de abril, después de salir de su casa para guardar su motocicleta en un parqueadero cercano. Desde entonces, no se volvió a saber de él, puntualizó el diario El Tiempo. Existen relatos divergentes sobre lo ocurrido posteriormente.

Sin embargo, las autoridades manejan tres líneas de investigación, hipótesis del hecho:
- La primera sostiene que Arenas encontró cerrado el parqueadero habitual y decidió buscar otro lugar.
- La segunda relata que la familia recibió una llamada extorsiva por la motocicleta, por la cual consignaron dinero sin recuperarla.
- La tercera afirma que Arenas habría llamado a su madre para solicitar dinero con la justificación de pagar una deuda.
Mientras la investigación policial seguía activa, un día antes del hallazgo del cuerpo, las autoridades encontraron una motocicleta incinerada cerca de la variante a Caucasia, considerada inicialmente como pista relevante.
Sin embargo, los bomberos descartaron la coincidencia entre ese vehículo y el del estudiante.
Hasta el momento, no se han reportado antecedentes de amenazas contra Arenas ni se dispone de pruebas concluyentes sobre la hipótesis de secuestro, aunque la participación de estructuras criminales en la zona no ha sido descartada. Las autoridades judiciales y forenses analizaban evidencias para esclarecer el móvil y la autoría de la muerte.
La muerte de Arenas causó conmoción en la Universidad de Antioquia y fue lamentada por autoridades y organizaciones sociales.

La Secretaría de Juventud de Antioquia, entidad departamental de gobierno, expresó solidaridad con los allegados de la víctima y llamó a reforzar la protección de los jóvenes en regiones expuestas a la violencia.
La universidad manifestó su preocupación, recordando que este es el segundo caso en menos de seis meses que afecta a su comunidad universitaria, tras la desaparición del profesor Daniel Higuita en noviembre de 2023.
El entorno de orden público, marcado por la presencia de actores armados y la criminalidad, afecta la vida cotidiana y la seguridad de los estudiantes en el Bajo Cauca.