(Enviado a Roma, Italia) León XIV es un artesano para exhibir con palabras y gestos que piensa sobre la realidad global, la crisis social y el futuro de la humanidad. Trasmite energía de manera constante, y no hay rastro del cáncer que atacó su salud en los últimos meses.
“Los Padres conciliares señalan, ante todo, el peligro para la paz mundial que representan los desequilibrios derivados de un desarrollo económico que no es equitativo ni respeta la creación. Se trata de una visión profética que, lamentablemente, se confirmó en las últimas décadas del siglo pasado y que sigue siendo evidente hoy”, sostuvo el Papa en su última audiencia en San Pedro antes de partir a Uruguay, Argentina y Perú.
Y completó:
“El corazón de la economía es el trabajo. A través de él, la persona se desarrolla, atiende las necesidades de su familia, expresa sus talentos, participa en la vida social y contribuye a construir un mundo mejor colaborando con la obra creadora de Dios. El trabajo nunca puede ser deformado en perjuicio de las personas, del bien común o de la creación”.
Horas más tarde, cuando se ratificaba la inédita derrota electoral de Donald Trump, León XIV recibía al cantante Bob Dylan en el Palacio Apostólico. Dylan es crítico de la administración republicana.
El espíritu religioso y social que transmite León XIV en Roma será su sello personal durante la gira por América Latina.
El Papa ofrecerá misa ante millones de fieles, fijará su agenda global frente a los presidentes Yamandú Orsi (Uruguay), Javier Milei (Argentina) y Keiko Fujimori (Perú), y propondrá la necesidad de construir un futuro común con dirigentes sociales y empresarios de los tres países que visitará.
Cada escala de la gira papal tiene un sentido histórico y encierra un significado religioso: Uruguay es un destino laico, Argentina es el tributo a Francisco, y Perú es su lugar en el mundo.
León XIV conoce las realidades políticas de cada destino que recorrerá, y su único objetivo es ser pastor. Llegará a la Argentina, Uruguay y Perú con un discurso a favor de los pobres, del empleo, de la cultura de la solidaridad, y alertando sobre el impacto de la inteligencia artificial en la vida cotidiana.

“En este sentido, se puede decir que el compromiso en favor de los pobres y con el fin de remover las causas sociales y estructurales de la pobreza, aun siendo importante en los últimos decenios, sigue siendo insuficiente. Esto también porque vivimos en una sociedad que a menudo privilegia algunos criterios de orientación de la existencia y de la política marcados por numerosas desigualdades y, por tanto, a las viejas pobrezas de las que hemos tomado conciencia y que se intenta contrastar, se agregan otras nuevas, en ocasiones más sutiles y peligrosas”, escribió León XIV en Dilexi te.
Es un texto ecuménico, crítico de la actual situación mundial, que no está dirigido a ningún jefe de Estado en particular. Es para todos.
La posición crítica del Papa respecto a la pobreza se replica cuando analiza el impacto de la inteligencia artificial en las sociedades modernas. Su primera encíclica es Magnifica Humanitas, adonde describe la posición de la Iglesia respecto a las nuevas tecnologías.
“En el pasado, eran principalmente los estados los que impulsaban y orientaban la innovación. Hoy, en cambio, los principales motores del desarrollo son actores privados, a menudo transnacionales, dotados de recursos y capacidad de acción superiores a los de muchos gobiernos. El poder tecnológico adquiere así un rostro inédito, predominantemente ‘privado’, y por ello aún más difícil de discernir, gobernar y orientar hacia el bien común”, sostiene León XIV en Magnifica Humanitas.

El Papa tiene previsto reunirse con víctimas de abusos cometidos en la Iglesia, visitará instalaciones públicas que tratan de contener a los desplazados y regresará a las calles que recorrió como un simple sacerdote.
León XIV despega mañana del aeropuerto de Fiumicino (Roma) rumbo al Uruguay, después volará a la Argentina y concluye su gira en Perú. “Es volver a casa”, sintetizaron en el Vaticano.