Gary Brecka, Sage Workinger, Shahab y Durana analizaron en el pódcast Ultimate Human with Gary Brecka los desafíos de emprender en pareja durante la perimenopausia y la menopausia, en una conversación a partir de sus propias experiencias familiares y empresariales.
Los participantes vincularon los cambios físicos y emocionales asociados a esta etapa con las tensiones propias de dirigir una compañía junto a la pareja. También abordaron la división de funciones, la educación sobre salud y la importancia de separar el trabajo de la vida doméstica.
El episodio reunió a Shahab y Durana, fundadores de Symbiotika, una empresa dedicada a suplementos. Los cuatro coincidieron en que construir una organización en conjunto exige confianza y reglas claras sobre las responsabilidades de cada integrante.
La perimenopausia, etapa de transición que antecede a la menopausia y puede comenzar desde los 30 años, fue uno de los temas centrales del capítulo.

Shahab relató que desconocía los síntomas cuando su esposa comenzó a atravesarlos. “Entré en pánico porque no tenía idea de qué era”, afirmó al recordar una noche en la que la encontró sudando de forma intensa.
El empresario sostuvo que la falta de información puede agravar la experiencia de las familias. “Ella estaba pasando por un infierno”, dijo, al tiempo que cuestionó la tendencia a restarle importancia a los síntomas por considerar que forman parte natural del proceso.
Durana explicó que el comienzo fue difícil por la incertidumbre. “Inicialmente da mucho miedo porque no sabes por lo que estás pasando”, señaló. Sin embargo, consideró que, al comprender esa etapa, puede convertirse en una experiencia de mayor seguridad personal: “La menopausia me hizo sentir más confianza en mi piel que nunca”.
Brecka enumeró entre los síntomas que mencionaron durante la charla los sofocos, el cansancio intenso, la dificultad para concentrarse, la irritabilidad y los problemas para dormir; además, aclaró que estos cambios pueden aparecer antes de los 50 años.

La conversación se centró después en los efectos de tener una relación afectiva y, al mismo tiempo, una sociedad comercial. El empresario sostuvo que la principal dificultad consiste en que el trabajo no termina al concluir la jornada: “Cuando el socio duerme a tu lado, realmente no hay desconexión”.
Según su relato, la pareja intenta acordar durante las cenas que no hablará de asuntos laborales, aunque admitió que la regla suele durar poco. Para Durana, esa continuidad responde a la implicación que ambos tienen en la compañía: “Estamos muy apasionados por nuestro negocio. Es difícil separar las dos cosas”.
Los invitados señalaron que la distribución de tareas redujo parte de los conflictos. Shahab se ocupa de la dirección ejecutiva, las finanzas y la estrategia, mientras la empresaria maneja las operaciones y el marketing. “Nos mantenemos en nuestros propios carriles”, explicó él.
Brecka compartió una experiencia similar con Workinger y recomendó identificar dos roles diferenciados en una empresa: el de la persona visionaria, enfocada en ideas y crecimiento, y el de quien integra y ordena la operación diaria. A su juicio, reconocer el valor de ambas funciones disminuyó sus discusiones.

Durana afirmó que, ante una diferencia importante, prefieren no tomar decisiones bajo presión emocional. “No actúes desde la emoción, porque nunca tomas una buena decisión”, dijo. Su método consiste en detener la conversación y retomarla al día siguiente, una vez que bajó la tensión.
Shahab y Durana indicaron que crearon cinco compañías y que su experiencia actual busca ir más allá de los resultados económicos. Tras vender una cadena de 173 tiendas minoristas, decidieron impulsar un proyecto que, según afirmaron, tuviera impacto en sus consumidores.
“La razón por la que empezamos esta compañía fue ayudar a la gente”, sostuvo el empresario. Ella agregó que la crianza de sus dos hijas modificó su forma de entender el trabajo: “No queremos que nuestros hijos hereden un negocio; queremos que hereden nuestros valores”.
La pareja mencionó su participación en una actividad benéfica en Miami destinada a entregar ropa y útiles escolares a niños de hogares con bajos recursos. De acuerdo con Shahab, el evento esperaba atender a 25.000 menores durante ese año.

El tramo final giró en torno a la idea de “ser un humano pleno”, concepto central del espacio conducido por Brecka. La empresaria lo definió como “vivir plenamente” y vinculó esa posibilidad con el cuidado del cuerpo, la mente y la vida personal.
“La salud es lo que mantiene vivos tus sueños”, afirmó. Workinger coincidió en que mantener hábitos de cuidado es relevante para quienes tienen responsabilidades familiares y esperan conservar autonomía con el paso de los años.
Shahab planteó que el objetivo no debería limitarse a alcanzar una edad determinada: “No me importa vivir hasta los 120 años; me importa que el tiempo que Dios me da en esta Tierra pueda estar en mi mejor versión para mi esposa, mis hijas, mis padres y mis compañeros de trabajo”.