La Generación X llega a la edad de retiro con ahorros insuficientes. Además, enfrenta la posibilidad de que el Seguro Social recorte prestaciones desde 2032, un escenario que empuja a muchos trabajadores de entre 46 y 61 años a prever que seguirán empleados incluso después de empezar a cobrar el beneficio federal.
Esa preocupación se reflejó en una encuesta de la firma de servicios financieros NFP: 41 % de los trabajadores de más de 55 años dijo que espera que el Seguro Social sea su principal fuente de ingresos en la jubilación, frente al 32 % en la medición anterior.
En comparación, 26 % del mismo grupo afirmó que su retiro se financiará sobre todo con planes 401(k), cuentas IRA y otros fondos previsionales.
Según CBS News, afecta especialmente a la cohorte más antigua de la Generación X. Sus primeros miembros cumplirán 62 el próximo año, la edad mínima para solicitar beneficios del programa.
Chris Branaman, un trabajador de tecnología de la información de 53 años de Bay City, Michigan, lo resumió así: “Mi broma es decir que probablemente voy a estar trabajando durante la jubilación”.

Dijo que tiene alrededor de USD 100.000 en su plan 401(k) y que no espera que esa suma alcance para financiar su retiro, incluso si logra ahorrar más en la próxima década.
Los nacidos entre 1964 y 1980 ingresaron al mercado laboral en los años 80 y 90, cuando los empleadores empezaron a abandonar las pensiones tradicionales y reemplazarlas por planes 401(k).
En la década de 1970, cerca de la mitad de los trabajadores del sector privado tenía pensiones pagadas por el empleador y con ingresos garantizados al jubilarse. Hoy, esa cobertura alcanza solo a 14 %.
Ese cambio trasladó a los trabajadores la responsabilidad de decidir cuánto ahorrar y cómo invertir. Varios integrantes de la generación consultados por CBS News dijeron que ese sistema no funcionó para ellos y que el Seguro Social puede terminar siendo su ingreso principal, o incluso el único, en la vejez.
Jessica Espinoza, directora ejecutiva y responsable nacional de prácticas de retiro en NFP, dijo al medio que estos datos son “una luz de advertencia”.
Añadió: “Los que están a punto de llegar a la jubilación son realmente el primer tramo de personas que tuvo que depender de sus propios ahorros”.

Espinoza explicó que esta población no contó con planes de pensión y que su futuro depende del Seguro Social y de lo que haya podido acumular.
“Eso es lo que va a determinar si pueden jubilarse en sus propios términos o no, y eso es realmente desalentador para esa población”, agregó.
El diseño histórico del sistema previsional en Estados Unidos contempló tres fuentes: el Seguro Social, el ahorro personal y las pensiones.
De acuerdo con el National Council on Aging, organización estadounidense dedicada al envejecimiento, el programa federal debía reemplazar cerca de 40 % del ingreso de una persona durante la jubilación. Hoy, para la mayoría de la Generación X, ese esquema quedó reducido a dos apoyos.
Según el National Institute on Retirement Security, organización de investigación sobre seguridad previsional, solo alrededor de 14 % de ese grupo mantuvo una pensión, entre ellos docentes y empleados públicos.

La distancia entre lo ahorrado y lo que se considera suficiente es amplia. Un informe de 2025 del Transamerica Center for Retirement Studies, centro de estudios sobre jubilación, citado por la publicación indicó que la mediana de ahorro para la Generación X es de USD 107.000, mientras que sus integrantes creen que necesitarán aproximadamente USD 700.000 para sostener su jubilación.
A esa brecha se sumaron dificultades estructurales y golpes económicos personales. Varios entrevistados dijeron que cuando comenzaron a trabajar no existía la inscripción automática a planes de retiro y que, en ciertos momentos de sus carreras, ni siquiera tuvieron acceso a ellos.
Otros relataron despidos y divorcios que los obligaron a retirar dinero de sus fondos previsionales para afrontar gastos corrientes.
Branaman sostuvo que al principio quizá su generación no pensó tanto en el retiro porque venía de ver a generaciones anteriores cubiertas por sus empleadores.
Sobre el 401(k), agregó con ironía: “Era perfecto para nuestra generación: arréglenselas”.
Una mujer de 61 años del área de Los Ángeles, que habló bajo condición de anonimato por la sensibilidad de la información financiera, contó que consumía su fondo de retiro de USD 100.000 después de perder su empleo en diciembre. Dijo que todavía no conseguía otro trabajo y que sospechaba que la edad podía estar jugando en su contra.
“Da miedo”, afirmó. “Sinceramente no sé cómo se atraviesan los años de la vejez”.

Su plan pasó a ser seguir trabajando después de empezar a cobrar el Seguro Social, un beneficio que recibirá sobre la base de los ingresos de su exmarido.
Calculó que percibirá unos USD 4.000 al mes, una cantidad que, según dijo, no alcanza para cubrir sus gastos cotidianos en el sur de California.
Joshua, un trabajador de 54 años de Tennessee que pidió reserva de su apellido por motivos de privacidad, dijo que tiene menos de USD 100.000 en su 401(k).
Lo ejemplificó con una comparación: “Comprábamos comestibles por USD 120 a la semana. Ahora, si uno entra al supermercado, son USD 250”.
Añadió que todos los precios subieron, pero que los salarios no crecieron al mismo ritmo. A diferencia de otros integrantes de su generación, espera recibir una pensión por su trabajo como administrador de tecnología de la información en una universidad pública de Tennessee. Esto, según dijo, podría permitirle jubilarse si mantiene prudencia financiera.
J. Ashley Renfroe, de 51 años, contó que ayudar a su hija de 17 años con los estudios universitarios probablemente recortará su presupuesto en los próximos años, pero que considera esa decisión prioritaria.
“Prefiero que no empiece con la carga de préstamos estudiantiles, como me pasó a mí o a mi esposa”, dijo.
Renfroe trabaja como administrador de planes 401(k) y señaló que, aunque a los mayores de 50 años se les recomienda hacer aportes adicionales para reforzar el ahorro previsional, pocos pueden hacerlo en la práctica.
Bajo la legislación fiscal del IRS, el límite general de aporte para 2026 es de USD 24.500, y quienes superan los 50 años pueden sumar otros USD 8.000 anuales.
En su experiencia, quienes realizan esos aportes extra suelen ser propietarios, accionistas o personas con ingresos muy altos.
“Todo en mi industria está desconectado de la realidad. La gente no gana lo suficiente para cubrir su costo de vida o aprovechar plenamente el beneficio de ahorrar en un 401(k)”, sostuvo.
Renfroe, a diferencia de otros entrevistados, dijo que no cree que el Seguro Social exista cuando él se jubile. “Nos vienen diciendo que no dependamos del Seguro Social. Me lo tomé en serio”, afirmó, y agregó que espera trabajar hasta morir.

Según el diario, el fondo fiduciario del programa está a seis años de caer en insolvencia. Si no hubiera una corrección, los 70 millones de beneficiarios que reciben pagos mensuales podrían enfrentar un recorte del 22 % en sus beneficios.
La mayoría de los expertos en retiro cree, de todos modos, que el Seguro Social seguirá existiendo y que, por el costo político de una reducción de pagos, el Congreso probablemente intervenga para reforzarlo.
Si eso no ocurre, millones de integrantes de la Generación X llegarán a la edad de jubilación justo cuando sus beneficios sufran un golpe fuerte.
Branaman resumió ese riesgo en términos concretos: “Entonces la pregunta pasa a ser si voy a vivir en una casa, en un departamento o en una camioneta al lado del río. De verdad hay que mantener todas las opciones sobre la mesa y estar abierto a adaptarse a ese momento”.
Entre tanto, varios de los entrevistados dijeron que hablan con sus hijos adolescentes o de poco más de 20 años sobre la importancia de empezar a ahorrar temprano para el retiro.
La mujer de Los Ángeles contó que nadie le habló de ahorro, presupuesto ni planificación a futuro cuando era joven, y que por eso intentó educar a su hija, a la que describió como muy adelantada en esa materia.
En los últimos años, normas como la ley SECURE 2.0 de 2022 añadieron mecanismos como la inscripción automática en planes 401(k) y el aumento automático de las contribuciones con el tiempo.
Para muchos integrantes de la Generación X consultados por CBS News, tratar de compensar en los 50 o principios de los 60 lo que no pudieron ahorrar antes sigue siendo una tarea difícil, y en algunos casos imposible.
Joshua lo expresó así: “Voy a tener que resolver esto por mi cuenta, que es algo muy propio de la Generación X. Cuando llegas a mi edad y no tienes un 401(k) de USD 1 millón, sientes que fracasaste. Hay más gente más cerca de mi situación que de la de quienes tienen un 401(k) de USD 1 millón”.