La familia Khosla, encabezada por el inversor tecnológico Vinod Khosla, alcanzó un acuerdo para adquirir a los Seattle Seahawks por USD 9.612 millones, una suma que constituyó el precio más alto pagado por una franquicia deportiva profesional en Estados Unidos hasta la fecha.
El acuerdo, dado a conocer el 11 de julio de 2026 por el patrimonio de Paul Allen, aún debe ser aprobado por los 32 propietarios de la NFL, en una votación prevista para agosto.
La operación quedó supeditada al proceso de revisión, que incluye auditorías financieras y el cumplimiento de las normas sobre intereses cruzados: Khosla deberá desprenderse de su participación como socio minoritario (3,1%) en los San Francisco 49ers antes de asumir el control total de los Seahawks.
La venta respondió a la directiva testamentaria de Paul Allen, cofundador de Microsoft, quien murió en 2018 y dejó a su hermana Jody Allen como ejecutora de su patrimonio.
Desde entonces, ella gestionó tanto al equipo de la NFL como a los Portland Trail Blazers con la misión de transferir ambos activos y destinar los fondos a beneficencia.

El precio estipulado para la operación marcó un nuevo récord en la NFL, al superar los USD 6.050 millones que el grupo de Josh Harris pagó por los Washington Commanders en 2023 y los USD 4.650 millones de la venta de los Denver Broncos en 2022.
La cifra representó una prima de cerca del 60% sobre la venta anterior más alta y reflejó la presión ascendente sobre las valuaciones de las franquicias en la liga.
Por ahora, la gestión diaria de los Seahawks permanecerá en Seattle, ya que el equipo tiene contrato de arrendamiento en el Lumen Field hasta 2032, con opciones de extensión.
El estadio, renovado recientemente con una inversión cercana a USD 20 millones de cara al Mundial 2026, se mantuvo como ancla para la franquicia en la ciudad.
En palabras de Vinod Khosla, difundidas por el club y el patrimonio de Allen, el grupo comprador expresó: “Nos sentimos honrados de que se nos confíe ser los próximos administradores de los Seattle Seahawks. Esperamos construir sobre el legado ganador que creó Paul Allen y ganarnos la confianza de la organización y de los aficionados en todas partes”.
El grupo inversor, del que también formó parte Neal Khosla —hijo de Vinod y empresario del sector tecnológico—, no detalló la composición completa ni el reparto de capital.
Según The Eastern Herald, la NFL exige que cualquier interés cruzado con otra franquicia sea liquidado antes de cerrar la transferencia, por lo que la salida de Khosla de los 49ers quedó como la principal condición pendiente.
El proceso de aprobación no tuvo un plazo público definido. El comunicado del patrimonio de Allen adelantó que Vinod Khosla buscará mantener la inversión en el equipo y la región, aunque no se anunciaron compromisos específicos sobre presupuesto ni cambios en la sede.
La franquicia de Seattle llegó a esta venta tras conquistar el Super Bowl LX en febrero, con Mike MacDonald como entrenador y Sam Darnold como mariscal de campo.
El equipo cuenta con una base de aficionados leales que resistió cambios de figuras clave, como la marcha de Russell Wilson, y mantuvo una plantilla joven con proyección.
A lo largo de tres décadas, los Seahawks multiplicaron casi 50 veces su valor: Paul Allen los compró en 1996 por USD 194 millones para asegurar su permanencia en Seattle, ante una eventual mudanza a California.
El crecimiento exponencial de la franquicia fue atribuido tanto al desempeño deportivo como al atractivo de la NFL para el capital tecnológico, un sector en el que Khosla Ventures maneja alrededor de USD 15.000 millones en inversiones.
La venta de los Seahawks evidenció el avance de inversores tecnológicos en la NFL, atraídos por la escasez de activos, el reparto centralizado de ingresos televisivos y la robustez del sistema de franquicias que caracteriza al fútbol americano estadounidense.