El último informe técnico del Ministerio de Sanidad ha asegurado que los productos homeopáticos no superan el efecto placebo y advierte del grave peligro que supone abandonar los tratamientos médicos demostrados clínicamente. La homeopatía “se caracteriza por una concepción global e individualizada del paciente y por la utilización de preparados altamente diluidos destinados a estimular la respuesta propia del organismo”, se describe en la evaluación liderada por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).
Hasta ahora, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo ha reconocido como una alternativa dentro del cuidado y bienestar de las personas. No obstante, la institución española ha emitido su veredicto definitivo sobre esta práctica alternativa: “No existe evidencia científica que avale la eficacia de la homeopatía como instrumento terapéutico”. En pocas palabras, la ministra Mónica García ha asegurado que esta terapia no solo “no funciona”, sino que además supone un “riesgo real para la salud” si se abandonan los “tratamientos que sí funcionan”.
La AEMPS ha llevado a cabo un examen de 64 revisiones sistemáticas de la literatura científica publicadas desde el año 2009. El informe desvela por qué durante años ha existido la ilusión de que estos tratamientos funcionaban: la inmensa mayoría de los estudios que sugerían algún beneficio, presentaban una bajísima calidad metodológica. Además, muchos de estos ensayos han sido invalidados debido a tener una baja muestra de pacientes, tener periodos de seguimiento cortos o presentar sesgos a la hora de seleccionar a los participantes. De esta manera, el Ministerio de Sanidad ha descubierto que “los aparentes efectos positivos desaparecen completamente en ensayos clínicos rigurosos”.
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