Conservación y reemplazo de insumos en la mochila
Tener una mochila de emergencia no es una acción de una sola vez, pues requiere un mantenimiento periódico para garantizar que los artículos sean útiles en el momento del desastre. Los alimentos en conserva y el agua embotellada deben renovarse antes de su fecha de vencimiento.
Se aconseja revisar el estado de las pilas o baterías de la radio portátil y las linternas cada seis meses, retirándolas del dispositivo si no se usan para evitar que se sulfaten. Asimismo, es importante actualizar la ropa abrigadora según los cambios de estación o el crecimiento de los niños.
Riesgos de cortocircuitos e incendios post-sismo
Uno de los peligros secundarios más severos tras un movimiento de moderada a gran intensidad es la detonación de incendios urbanos. El volcamiento de artefactos de cocina y el desprendimiento de cables eléctricos pueden activar focos de fuego en pocos segundos.
Por esta razón, la primera acción al término de la sacudida debe ser cortar la llave llave termomagnética y cerrar la válvula principal de gas. Si detecta olor a combustible, abra las ventanas para ventilar el espacio y evite presionar interruptores de luz o encender fuego.
Evacuación segura en edificios de departamentos
El incremento de edificios residenciales en las ciudades exige adaptar las medidas de protección civil a las alturas. La recomendación principal ante una sacudida es mantenerse dentro del departamento y ubicarse junto a columnas o muros portantes, lejos de ventanas y mamparas.
Intentar descender a la calle por las escaleras durante el sismo es sumamente peligroso por el riesgo de tropiezos y pérdidas de equilibrio. La evacuación hacia el exterior o la zona de reunión del edificio solo debe iniciarse una vez que el movimiento telúrico haya concluido por completo.
Temblores de profundidad intermedia en el sur
Los sismos que ocurren en la zona sur del país presentan de forma habitual una profundidad focal intermedia, situándose entre los 40 y 100 kilómetros de la superficie. Esta particularidad geofísica influye de manera directa en el radio de percepción del movimiento telúrico en la costa.
Aunque la energía liberada no se siente como un impacto seco o violento como en los sismos superficiales, la sacudida puede propagarse a grandes distancias. Esto explica por qué eventos registrados cerca del litoral de Ica llegan a percibirse levemente en distancias que abarcan hasta distritos del sur de Lima.
Un sismo de magnitud 5,1 se registró frente a la costa de Arequipa
El movimiento telúrico ocurrió a las 08:43 del 11 de octubre y tuvo como referencia un punto ubicado a 16 kilómetros al suroeste de Quilca, en Camaná. El IGP precisó que su profundidad fue de 47 kilómetros.
La percepción del sismo alcanzó una intensidad de III-IV en Quilca. Esa escala describe cómo fue sentido el movimiento por la población y no debe confundirse con la magnitud, que mide la energía liberada en el foco sísmico.
El mismo día, a las 14:41, se produjo otro temblor de magnitud 3,6 en Arequipa. El epicentro se ubicó a 16 kilómetros al oeste de Quilca y tuvo una profundidad de 47 kilómetros.
En Ica, el primer evento informado ocurrió a las 06:36. El sismo alcanzó una magnitud de 4,5, tuvo una profundidad de 16 kilómetros y se localizó a 27 kilómetros al suroeste de San Juan de Marcona, en Nasca. La intensidad fue de II-III en esa localidad.
Los sismos reportados por el IGP el 11 de octubre
- 06:36: magnitud 4,5, a 27 kilómetros al suroeste de San Juan de Marcona, Nasca, Ica. Profundidad de 16 kilómetros e intensidad II-III.
- 08:43: magnitud 5,1, a 16 kilómetros al suroeste de Quilca, Camaná, Arequipa. Profundidad de 47 kilómetros e intensidad III-IV.
- 14:41: magnitud 3,6, a 16 kilómetros al oeste de Quilca, Camaná, Arequipa. Profundidad de 47 kilómetros e intensidad II-III.
- 17:44: magnitud 3,6, a 39 kilómetros al norte de Coracora, Parinacochas, Ayacucho. Profundidad de 114 kilómetros e intensidad II-III.

Un plan familiar permite definir rutas y responsabilidades antes de un sismo
La preparación debe comenzar antes de una emergencia. Cada familia necesita establecer rutas de evacuación, acordar un punto de encuentro fuera de la vivienda y asignar responsabilidades entre sus integrantes. Estas medidas permiten una salida más ordenada si el movimiento obliga a abandonar el inmueble.
También corresponde identificar las zonas seguras dentro de la casa, la oficina o el centro educativo. Deben estar alejadas de ventanas, espejos, estanterías, lámparas, muebles altos y otros objetos que puedan desprenderse durante un temblor.

El plan debe contemplar las necesidades de niños, adultos mayores, embarazadas, personas con discapacidad, pacientes con enfermedades crónicas y mascotas. Cada integrante debe conocer las rutas previstas y saber cómo actuar ante una interrupción de los servicios básicos.
La familia puede realizar simulacros para revisar si las rutas están despejadas y si el punto de encuentro resulta accesible. También conviene mantener visibles los teléfonos de emergencia y definir una persona de contacto fuera de la zona donde viven los integrantes del hogar.

La mochila de emergencia debe cubrir las primeras 24 horas posteriores al movimiento
La mochila de emergencia debe permanecer en un lugar de fácil acceso y contener artículos en buen estado. Su objetivo es cubrir las primeras 24 horas tras un sismo u otro desastre, ante posibles cortes de agua, electricidad, transporte o comunicaciones.
El contenido debe adaptarse a las necesidades de cada hogar. Una persona que requiere medicación frecuente, asistencia para movilizarse o equipos de apoyo necesita recursos adicionales dentro de la mochila o en un kit complementario.
Entre los artículos recomendados figuran agua potable, alimentos no perecibles, una linterna, radio portátil, pilas, batería externa y un botiquín. También se deben incluir documentos, llaves y dinero en efectivo de baja denominación, protegidos en una bolsa impermeable.

Los alimentos vencidos, las pilas descargadas y los productos dañados deben reemplazarse de forma periódica. Las familias con bebés, adultos mayores o mascotas deben sumar pañales, fórmula, ropa de recambio, recetas médicas, lentes, audífonos, bastones y artículos específicos.
Elementos básicos para la mochila de emergencia:
- Agua potable y alimentos no perecibles.
- Linterna, radio portátil, pilas y batería externa.
- Botiquín con gasas, vendas, antiséptico y medicamentos personales.
- Mascarillas, artículos de higiene, manta o ropa abrigada y silbato.
- Documentos, llaves, dinero en efectivo y teléfonos de emergencia.
- Pañales, fórmula y ropa de recambio para bebés.
- Recetas médicas, lentes, audífonos, bastones y recursos para mascotas.

Durante el movimiento se debe priorizar la protección personal
Cuando comienza un sismo, la prioridad es protegerse de los objetos que puedan caer. Las personas que están dentro de una edificación deben alejarse de vidrios y ubicarse en las zonas seguras que identificaron con anticipación.
No se deben usar ascensores durante el movimiento ni en los minutos posteriores. Tras el temblor, la evacuación debe realizarse por las escaleras solo si la ruta no presenta daños, cables expuestos, fugas de gas u otros riesgos.

Quienes estén en la vía pública deben apartarse de fachadas, postes, carteles, puentes y tendidos eléctricos. Los conductores deben detener sus vehículos en un lugar seguro, sin bloquear rutas de evacuación ni estacionar debajo de pasos elevados.
Después del sismo, se deben verificar posibles lesiones y dar primeros auxilios cuando sea necesario. Si la vivienda presenta daños en columnas, paredes, techos, escaleras o instalaciones, no se debe ingresar hasta que una evaluación técnica confirme que es segura.
