La Brigada de Rescate Topos Tlatelolco no podrá enviar equipos a Colombia para participar en las labores de rescate tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el lunes 10 de agosto varias ciudades del país.
El gobierno colombiano determinó que la emergencia está cubierta por sus rescatistas nacionales y por ahora solo evalúa aceptar apoyo de Estados Unidos, Ecuador y Chile, según un comunicado oficial de la brigada mexicana.
La organización informó que mantuvo comunicación directa con la licenciada Silvia Vallen, coordinadora nacional de Gestión de Riesgos de Colombia, para coordinar una posible respuesta. El resultado: los Topos deben esperar una nueva Evaluación de Daños y Necesidades (EDAN) antes de realizar cualquier envío de personal o equipo.

El sismo ha dejado hasta el último balance 216 muertos y afectó principalmente a Pereira, Cali y Manizales. El epicentro se ubicó cerca de San José del Palmar, en Chocó, una región pobre de difícil acceso por los daños en carreteras, lo que complica las labores de rescate.
La postura del gobierno colombiano se alinea con los lineamientos del sistema INSARAG de la ONU, que establece que la soberanía del país afectado determina qué ayuda internacional acepta y en qué condiciones. Los Topos Tlatelolco señalaron en su comunicado que respaldan esa autodeterminación.
Las autoridades colombianas únicamente evalúan en este momento el ingreso de equipos provenientes de Estados Unidos, Ecuador y Chile. Ningún otro país ha recibido autorización formal para enviar brigadas de rescate al territorio colombiano.
Esta restricción afecta también al grupo Topos USAR BREC, liderado por el comandante Carlos Cienfuegos, que se encontraba en Venezuela cuando ocurrió el sismo y solicitó públicamente apoyo logístico para trasladarse a Colombia. Cienfuegos pidió a través de un video la donación de una camioneta Toyota 4×4 para transportar herramientas y generadores que no pueden subirse a un avión comercial.
“Si alguien puede prestarnos una camioneta grande con varias herramientas, se lo agradeceremos. El problema del avión es que no podemos llevar generadores con gasolina ni algunas herramientas”, dijo Cienfuegos en el video difundido en redes sociales.
El comandante, con 54 años de experiencia en rescate internacional, también señaló que los trámites burocráticos entre Venezuela y Colombia complicaban aún más la salida. “No conozco a nadie que viaje con currículum para ayudar en una emergencia”, dijo Cienfuegos a Caracol Radio, en referencia a los requisitos que Venezuela le exigía para abordar un vuelo humanitario desde La Guaira.
La Brigada de Rescate Topos Tlatelolco aclaró que su oferta de apoyo técnico y humanitario está formalmente presentada ante las autoridades colombianas. La condición para activarla es que Colombia emita una nueva EDAN que justifique y autorice el ingreso de ayuda exterior.
Mientras eso ocurre, en las ciudades más golpeadas los equipos de emergencia trabajan con grúas, binomios caninos y maquinaria pesada. Los voluntarios forman cadenas humanas para retirar escombros a mano. “Con las manos, con guantes trabajamos en esto. Es triste ver que el tiempo se nos está pasando”, dijo a la AFP Pablo César Ruiz, voluntario en Cali.
Carlos Cienfuegos solicitó la colaboración de quienes puedan facilitar una camioneta para transportar las herramientas y equipos de rescate – crédito @Javierito321/X
El martes, socorristas y voluntarios colombianos rescataron con vida a Daniela Largo, de 32 años, tras más de 35 horas bajo los escombros de un hotel en Pereira. La mujer salió en camilla, envuelta en una manta azul, entre aplausos y vítores de rescatistas y familiares. Un vecino había escuchado sus gritos de auxilio y alertó a los equipos.
En Cali, Beatriz Arcos estuvo cerca de una hora atrapada bajo los escombros de su departamento después de que un muro le cayó encima. Fue atendida en el hospital y regresó a ver lo que quedó del edificio de tres pisos donde vivía. “Es tan rápido que uno no puede ni explicar. Mi esposo sufrió, mi mamá también se golpeó las piernas”, dijo aún dolorida. Sentada frente a la edificación, esperaba que su hijo pudiera rescatar documentos y pertenencias.
En otro edificio derrumbado de la misma ciudad, rescatistas llegaron hasta un hombre y su nieto bebé con vida. La madre del niño seguía atrapada al momento del reporte, según informó la AFP.
Daniel Hernández, tatuador y voluntario de 31 años en Pereira, resumió así lo vivido: “Es de película, como de terror porque es todo a oscuras, pero también es muy bonito la gente como se une”.
Pereira es la segunda ciudad más afectada con 72 fallecidos. La mayoría de sus 480,000 habitantes quedó sin electricidad. En los supermercados escasea el agua y los alimentos. Frente a los centros de donación de sangre se forman largas filas.
Las tres ciudades más golpeadas —Pereira, Cali y Manizales— decretaron toque de queda nocturno. Seis aeropuertos resultaron dañados; dos permanecen cerrados para vuelos comerciales. Varias instalaciones hospitalarias resultaron dañadas y muchos pacientes fueron atendidos en las aceras. Las escuelas públicas están cerradas.
El presidente Abelardo de la Espriella, quien asumió el cargo el 7 de agosto, declaró estado de emergencia nacional y anunció subsidios de vivienda para los damnificados durante una visita a Pereira. Estados Unidos, aliado del nuevo gobierno, ofreció 15,500,000 dólares para atender la emergencia. El sismo evoca la tragedia del terremoto de 1999, que dejó casi 1,200 muertos en la misma zona cafetera.